viernes 19 julio 2024
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La Virgen de los Remedios procesiona tras el histórico año de la Magna

La procesión de la Virgen de los Remedios culminó los actos de la Esclavitud en Antequera, un año después del recordado 2022 en el que se conmemoró extraordinariamente el centenario de la Coronación Canónica de la Patrona Mariana.

Estuvo la efemérides en el recuerdo y la procesión este año optó por pasar por el centro.
Tras la oración de la víspera, a las 19 horas comenzaba la misa por su festividad, presidida por el vicario Juan Manuel Ortiz Palomo y concelebrada por el arcipreste Antonio Fernández, el carmelita Juan Luna y los salesianos Francisco González y Félix Martín.

El grupo Euterpe amenizó desde el coro alto la Eucaristía, cantando la Misa de Ángelis, celebración gregoriana adaptada a polifónica por José María Álvarez, maestro de capilla de la catedral de Astorga.

Por parte del Ayuntamiento, el alcalde Manuel Barón y el concejal más joven presente, Jaime León, que rindió el Pendón durante la misa y luego lo portó en la procesión; así como los tenientes de alcalde Ana Cebrián, Elena Melero y Antonio García Mendoza (que luego salió de hermanaco); además de los concejales: José Medina Galeote, María Sierras; Francisco Calderón, Dolores Melero, Noemí Escobar, María José González y el también parlamentario andaluz José Luis Ruiz Espejo.

El Evangelio lo proclamó el carmelita Juan Luna y la homilía, el Arcipreste. Felicitó a Antequera por el día de Su Madre y destacó el papel de Ella en nuestra vida. En la acción de gracias, el Vicario pidió por los niños que comienzan el colegio en los próximos días y por las vocaciones en el Seminario.

Pasadas las 20,20 horas, partió el cortejo desde la iglesia. Una cruz parroquial y dos ciriales portados por tres acólitas abrían la procesión, seguido del guión con el esclavo mayor Justo Muñoz Blázquez al frente. Le acompañaban la presidenta de la Agrupación de Cofradías, Trinidad Calvo; el jefe de la Policía Local, Francisco Alcántara; el gran maestre de la Orden del Infante don Fernando y Santa Eufemia, Enrique Ruz; así como representantes de cofradías de Gloria y Pasión, además del autor del Cartel de este año, Fernando Ruiz.

Una decena de niñas y mujeres vestidas con mantilla española, y una treintena de acólitos con dalmática, portando ciriales, incienso, un estandarte de plata y otro bordado sobre terciopelo con el escudo de la Esclavitud formaban la parte central, muy ordenados en el recorrido.

Seguía Justo Moreno Muñoz, hermano mayor de insignia, al frente de 48 hermanacos, vestidos con traje oscuro y camisa blanca, que llevaban el templete de la Virgen de los Remedios, que fue meciendo al son de las marchas de la Banda de Música de la Vera Cruz de Almogía.

Tras Ella, el Arcipreste, una veintena de devotos, la representación municipal que estaba en la misa y la citada banda de música. Destacó la gente que esperaba en el primer tramo de calle Infante don Fernando, en una agradable tarde con 26 grados al salir y luego 22 al encerrarse.

Una representación de la Cofradía de la Pollinica aguardaba en la puerta de San Agustín y el cortejo que baja por calle Lucena. Entrada a calle Cantareros con emotiva mecida al son de las marchas de Almogía al pasar por un bloque de pisos donde una grandísima devota se emocionaba al ver pasar a su Virgen.

Llegada a San Luis, el cortejo que abre un pasillo y último esfuerzo para llegar de nuevo a la puerta de su templo pasadas las 22 horas.

El templete para la procesión de este año
La Virgen de los Remedios se preparó en su templete de plata sobre andas de aluminio. La camarera de la Virgen, Pilar Muñoz Blázquez, dispuso este año las coronas y los cetros de la Coronación de 1922, así como su manto de terciopelo grana bordado en oro. Se le colocó una de las sayas que se le realizaron el pasado año por Santa Conserva, en chifón de seda con trama de hilo de plata.

Se vistió con la saya más abierta, basándose en los grabados antiguos y siguiendo la forma de vestir de antiguas advocaciones andaluzas. El rostrillo se le dispuso con encaje en vez de metal. En la cintura se le colocó un lazo para portar diferentes joyas, como una cruz de esmeraldas colombianas o un águila bicéfala. Portó el bastón de mando del alcalde Isidro Montoro.

El adorno floral dio un giro a los años 80, a la época de José María Blázquez con flores blancas y abiertas. Las colocó Carlos Montes a base de gladiolos, claveles, rosas y flor de cera. Llevó testimonialmente unos pocos nardos, ya que la sequía ha roto la campaña de cosecha.

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