La Chirigota de Los Niños no deja de tocar madera en este Carnaval de Antequera 2025. Representan múltiples fobias y miedos que les superan, taly como desvelaban el jueves 27 de febrero por la tarde en su puesta de largo en la Sala EMMA.
Fieles a su estilo, la formación dirigida por José Berrocal dejó risas y también llantos, si rehuir de temas comprometidos cuando la situación así lo requiere; conscientes de que el Carnaval es tiempo de critica.
En este sentido, uno de los temas sacados fue la coincidencia de este acto con la presentación del cartel de Semana Santa: “no podemos esperarnos cuatro diitas a que acabe el Carnaval”, lamentaba uno de sus componentes antes de expresar a través de uno de sus pasodobles lo que consideran falta de apoyo del Ayuntamiento a esta Fiesta de Don Carnal.
“Ellos tienen tiempo para una foto de cofradías, luego también todos bien vestidos para la feria y para el domingo en la corrida. Ninguno se pierde las presentaciones de un Cristo que va a salir, a eso sí que hay que ir. Tiempo para todo pero en carnavales, qué mala suerte tengo, que con trece concejalías, canto en la calle siete días y nunca ninguno viene a verme”, señalaron en medio de una gran ovación de respaldo por parte de los aficionados.
Siguiendo con los pasodobles, aseguraron que en Antequera existe una Catedral del Carnaval donde “comulgar lo sustituimos por una caña que cuando llego a pagar son nueve”. “En ella rezamos a un único padre que ha hecho por la fiesta mucho más que algún concejal, el único que te presentas siempre con disfraz. Agustín te canto y te miro rezando, porque considero que no hay nadie con más razones, con más lucha y más cojones, que se merezca ser pregonero”, cantaban a un emocionado Agustín González, que subía al escenario para recibir esta letra enmarcada por Los Niños como homenaje al pregonero del Carnaval 2025.
La cura a todas sus supersticiones
Al margen de la crítica, seña de identidad de esta agrupación carnavalesca desde sus orígenes, el humor no podría faltar en el repertorio de esta chirigota; destacando las tandas de cuplés que fueron sucediéndose.
”Por lo visto mucha gente tiene miedo a los gatos negros, a soñar con serpientes o que se te caen los dientes, augurio de mal agüero; pero te bajas para el pilón, ves una mata de pelo y dices: bueno…” fue su grito de guerra en los estribillos; invitando al sus seguidores a acompañarles.
Empezaron el popurrí con el objetivo de “olvidar cada superstición, mi mal fario limpiar, mis manías dejar; pero al ser Carnaval te lo voy a explicar: supersticioso se nace, no se hace, chaval”.
Gatos negros, paraguas, el número trece, el pie izquierdo… todos los tópicos aparecieron en un divertido repertorio en el que incluso se compran “un tractor amarillo, pero que sea más bien tirando a verde”.
No se olvidaban las reivindicaciones en este popurrí al indicar que “ha tenido varios infartos pero no ha muerto, lo abandonaron pero no ha muerto nuestro Teatro Torcal que parece que le ha mirado un tuerto”.
“Mi mala suerte no es real, siempre la olvido por febrero. Otro año que vengo a cantar, mi suerte es ser chirigotero”, expresaban a modo de despedida antes de asegurar que “mala suerte es no tener ese veneno que me hace reír y me hace llorar. Qué difícil es no decirte que te quiero”.
“No hay supersticiones para un loco enamorado que no puedan curarse cantando un ratito aquí a tu lado”, se despedían con una gran ovación.