A veces estamos tan obsesionados con el futuro, que no disfrutamos de la belleza de nuestro pasado. Quienes estuvimos en la calurosa tarde-noche del miércoles 1 de julio nos enamoramos otra vez con la apuesta de la Coral María Inmaculada en su concierto de verano. Contaron con el grupo ‘Malaka Ensemble’ para ofrecer ‘Al ayre de un claustro: noche renacentista’, en el patio de la Biblioteca de Antequera que se llenó.
Presumimos del Barroco de Antequera, pero a veces olvidamos su Renacimiento. Seguro que pensó en ello la coral que dirige Ángel García Acedo y preside Juan Antonio Sánchez Zurita. Fue un deleite para los oídos y todos los sentidos. (Por cierto, ¿se imaginan el patio acristalado en su parte superior a lo Lumon, siguiendo la estela de grandes edificios de capital? Habrá que pedirle a Cultura que venga al próximo concierto).
Fue un recorrido musical por el Renacimiento español, incluyendo piezas profanas y religiosas, con especial atención a la polifonía, al amor cortés, a los sentimientos y a la transformación artística vinculada al humanismo. Así comenzaron con ‘O sacrum, convivium’ de Luis de Victoria (1572), para seguir con ‘Más vale Trocar’ y ‘Pues que jamás olvidaros’ de Juan del Encina (siglo XV). Continuaron con ‘Si me llaman a mí, llaman’ y ‘Descendid al valle la niña’ de Juan Vásquez (1560); ‘Prado verde y florido’ y ‘Ojos claros serenos’ de Francisco Guerrero (siglo XVI). Turno para ‘Per signum crucis’ de Guerrero, ‘Madre la mi madre’ de Pedro Rimonte (siglo XVI), ‘Con qué la lavaré’ de Vázquez y ‘Ay linda amiga’.
Terminaron con ‘Gózate Virgen sagrada’ del cancionero de Upsala, ‘Hanac Pachap Cussicuinin’ de Juan Pérez Bocanegra (siglo XVII). Y tras una grandísima ovación, fuera de programa, una exhibición de las voces y de los instrumentos de época: “La bomba” de Mateo Flecha ‘el Viejo’. Fue un concierto que volvió a subir el listón y que recuerda que estamos en el futuro, gracias también al Renacimiento que la Coral nos regala con sus iniciativas.
Regalo de instrumentos
Ver a ‘Malaka Ensemble’ mimar los instrumentos (órgano, clave, viola da gamba, flautas, cromorno y flautas de pico), aportando una sonoridad característica de la época con los que le daban vida en cada composición, fue una delicia.
El concierto contó además con la participación de dos recitadores, Juan de Dios Moreno y Adriana Mejías, que lo bordaron, incorporando la palabra hecha verso con Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz y madre mía con el poema místico del ‘Nada te turbe’ de Santa Teresa. Sin duda, tras su cita navideña y la cuaresmal, el verano es otra de las bellas estaciones que la coral antequerana regala a su tierra.











