El Balonmano Los Dólmenes ya está preparando la «piña» para seguir divirtiéndose en la cancha, agradar a la grada y con el objetivo de mantenerse en el regreso a la Plata del Balonmano español. Así lo han compartido directivos, técnicos y jugadores este lunes 3 de agosto en el inicio de sus entrenamientos en el Fernando Argüelles de Antequera.
La directiva del Club Balonmano Los Dólmenes está apostando por construir una “piña” competitiva como eje principal para navegar una categoría “súper complicada”, mientras acelera la captación de patrocinio y la activación social, según expone el presidente Daniel Podadera.
La venta de abonos nuevos (60 euros) está operativa vía web y sede, y la equipación se presentará antes de la feria. Se tiene en el buen clima del vestuario y el impulso en masa social, con el respaldo financiero suficientes, para que el rendimiento deportivo no dependa solo del talento individual sino de cohesión y estabilidad de ingresos.
El primer partido será el sábado 15 de agosto a las 12 horas en el Pabellón Diego Carrasco en Málaga contra el Trops Málaga. Seguirán ya en casa, el partido contra Cajasur el jueves 20 de agosto a las 12 horas en el Argüelles. El miércoles 26 de agosto, de nuevo en tierras antequeranas, encuentro contra Agrinova Almería. La Copa de Andalucía será en San Fernando con semifinal ante el Puente Genil. El 2 de septiembre, de nuevo en casa ante el Proin B.
Por su parte, el técnico Agustín Vidal, deja claro que el objetivo es mantenerse en la categoría. El club afronta la categoría con plantilla completa y ambición contenida, anclando su temporada en una meta única y no negociable: la permanencia. Sabe que serán viajes más largos que cualquiera en la liga y la pérdida de varios “pesos pesados” del vestuario deben renovarla con nuevos talentos. Antequera se alza no sólo como el único equipo de la provincia de Málaga, sino como el único baluarte andaluz en la segunda división del balonmano español.
El plantel suma 20 jugadores con varias incorporaciones para cubrir bajas del año pasado y con los juveniles (Miguel Sánchez, Raúl Martínez y Julio Llamas), integrándose en dinámica de entrenamientos. La pretemporada acaba de arrancar “seria” con doble turno (físico y técnico-táctico) y el cuerpo técnico mantiene continuidad con posible refuerzo futuro.
El club reconoce apoyo sostenido de instituciones públicas y verbaliza el verdadero cuello de botella: dependencia excesiva de lo público y déficit de patrocinio privado para costear desplazamientos y elevar condiciones logísticas.
La permanencia se convierte en una carrera de consistencia y adaptación cultural más que de talento. «Asumimos explícitamente que somos un club de permanencia y que nuestra palanca crítica es profesionalizar viajes y cohesionar el nuevo núcleo competitivo; si la liga nos coloca en un escenario mejor, lo aceptaremos, pero no confundiremos objetivo con deseo».














