Uno de los mensajes que más hemos escuchado por los sacerdotes esta Cuaresma ha sido el de pararse, rezar y luego procesionar. Hace falta meditación y saber de dónde venimos porque si no, la Semana Santa puede ser un extraordinario museo en la calle, sin sentido religioso. Y eso nadie lo quiere.
Se llevan años hablando de la formación, pero la fe no es un carné de conducir. Un cofrade tiene que ser un cristiano comprometido, de sentir la necesidad de recibir los sacramentos, de participar en la Eucaristía. Todo lo demás, de sobra es desarrollado, pero quizá nos falta la base. Algo que ni es nuevo ni es exclusivo de Antequera.
Como en toda Semana Mayor, lamentablemente surgen juicios, y nos viene a la mente lo de: “Jesús se fue al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo. Toda la gente se le acercó, y él se sentó a enseñarles. Entonces, los maestros de la Ley y los fariseos llevaron a una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio del grupo, dijeron a Jesús: Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. En la Ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices? Con esta pregunta le estaban tendiendo una trampa, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.
Con ello nos queremos referir a que una cofradía y la Semana Santa no tiene que ser un juicio eterno ni buscar ni creerse ser los mejores. Una cofradía en el siglo XXI tiene que buscar su finalidad. A lo de enterrar a los difuntos y la caridad de siglos atrás, hoy deben de posicionarse su relación con la sociedad.
Por otro lado se busca la formación y los cabildos, soberanos de decidir lo que estimen, pero luego está el pueblo, la calle, que es soberano porque es el que acude a las llamadas de las mismas. Y las aceras claman ante la pérdida del “encuentro” del Jueves Santo. También habrá quien no lo vea, pero mientras, se ha perdido el momento que reunía a más gente en la Semana Santa.
Por contra están los barrios, nos quedamos con cómo estaba la Cruz Blanca al salir la Cofradía del Rescate el Martes Santo. Y cómo respondieron sus vecinos de calles como Porterías, La Vega o Laguna. Los barrios quieren ver a sus cofradías. Zonas como Nueva, Peñuelas, Carreteros, Comedias, Merecillas, Obispo, Carrera de Madre Carmen, Pasillas, o Cristo de los Avisos, quieren procesiones. Mientras, ojalá que tuviera la respuesta, pero comparen en la mayoría de días por Cantareros e Infante en la mayoría de las cofradías.
Y a quienes no le gusten las procesiones, piensen lo que supone para la ciudad: activación del Comercio, Hostelería, Turismo… Aunque sigamos siendo olvidados por los medios autonómicos y nacionales. Aunque ‘Andalucía Directo’, ‘La Opinión’, ‘SUR’ o ‘Málaga Hoy’ se hicieran eco… tenemos en falta conexiones en directo el Jueves y el Viernes Santo.
Ahora, queda tiempo para que la nueva Agrupación, el Ayuntamiento con su proyecto de fiesta de interés turístico nacional, incluso el Obispado con los nuevos aires que se respiran, pongan medios para reconducir la Semana Santa en Antequera, antes que se pierda el arraigo. Son muchas personas y cada vez hay menos población, por no decir personas cofrades. El estilo antequerano también es buscar mantener y mejorar lo que se ha heredado y nos ha hecho singulares.




