Con el periodismo en papel reservado a un pequeño grupo que lee noticias para informarse y la prensa on line que emerge en muchos escenarios con pseudo periodistas, El Sol de Antequera sigue inerte, cada día con más fuerza, demostrando que el paso de los años te dan firmeza y solidez, prestigio y respeto. 108 años desde que apareciera el primer número y más de un siglo recogiendo cuanto acontece en la ciudad y dejando para la posteridad, ejemplar tras ejemplar, la historia viva de Antequera que indisolublemente está unida al decano de la prensa malagueña como lo está al Torcal, a la Cueva de Menga o al capitán Moreno.
Por lo tanto de celebraciones nos encontramos donde nos sacude para bien y para el conjunto de toda la provincia el ascenso del Málaga. Ahí están las hemerotecas y se hace fácil recopilar las numerosas críticas y actitudes negacionistas que futboleros, aficionados y parlanchines del deporte rey lanzaron contra ese hombre humilde y entregado a sus jugadores como es Juanes. El Málaga, casi una década más tarde, vuelve a la categoría oro del fútbol y es fácil pensar que desde ya la repercusión para la ciudad y todos los pueblos de la provincia es inmediata y continuista. Estamos pues de celebración. Una celebración a la que esperamos pueda unirse de inmediato la llegada al poder de Juanma Moreno para seguir con cuatro años más de gobierno popular en Andalucía. ¡Veremos a ver cuál es el peaje que tiene que pagar a Vox!
Pero no es oro todo lo que reluce. Seguimos en el escenario de la piel de Toro, o sea España, asistiendo a episodios de desvergüenza moral, política y social. Lo peor es que no tenemos fin a pesar de haber llegado al fondo hace unos años. Nuestro presidente, para el que el diccionario de la RAE no da cobertura a un término que pueda responder a su desfachatez y sinvergonzonería, está rodeado de basura hasta las cejas. La corruptela de Koldo, Ábalos y Cerdán (ahora le dice ese señor que no forma parte del PSOE); las numerosas causas judiciales abiertas a personas de su entorno (lo de su hermano en Extremadura no tiene palabras) y los diversos pactos parlamentarios con partidos independentistas para seguir en el poder vendiendo España al diablo, son todos hechos que no traerán movilizaciones ni cogidas de pancartas para salir a la calle.
En pleno mundial de fútbol, con partidos a todas horas, con la puesta en marcha de la liga a mediados de agosto y con un calor sofocante que nos seguirá diciendo en silencio que el cambio climático es una realidad, ni los españoles ni los turistas saldrán a protestar o reclamar. En España no se usa el término dimisión; hace tiempo que se inyectó en las mentes la vacuna del escudo social y con esos ingredientes todo se reduce a la observación, la distracción y cero pensamiento. Pasará el verano en cuanto se refiere a política, igual o peor, y a la vuelta el mensaje será sencillo: traemos un nuevo proyecto para lo que resta de legislatura en la línea de las migraciones y los escudos sociales. La resiliencia estará así garantizada y con la calle comprada, no habrá derecho al pataleo.
¡Disfruten del verano y de su tierra! ¡Ojo! Aquella tierra de la que Zapatero decía era del viento, pero en la que él depositó numerosas joyas para repartir entre los más necesitados.




