Nos hemos olvidado donde se encuentra. Los programas basura televisivos han relajado demasiado las conciencias de los telespectadores, mientras más escándalo mayor es la audiencia.
Raro es el día que no sale a la palestra un nuevo, a ser posible mayor que el anterior, ni siquiera los informativos se quedan al margen, abren con sensacionalismo y tendiendo los trapos sucios de quien sea, sólo se necesita ser figura pública, para que se aireen bien y lleguen a todos los rincones del mundo. Somos el hazmerreír de Europa y del extranjero, nos gusta remover tanto la mierda que acabamos todos salpicados en ella.
Los jueces, en este país, son unos pocos que han pasado una dura oposición y muchos años preparándose para tener un juicio recto y colaborar en el buen funcionamiento de las leyes, y no los cuarenta millones de españoles restantes. ¿Que están coaccionados para que emitan juicios favorables a políticos, capos, sinvergüenzas e influyentes fulleros? Totalmente de acuerdo, pero los hay limpios por mucho que esperen algunos verlos tambalearse, sentenciar de manera incorrecta. A otros se les ha ido de las manos su cometido, y parece que le va la vida en ello, estar el santo día en la cresta de la ola, y, si encima la prensa la tienen por aliada, el daño es inevitable.
Ninguna familia es responsable de lo que haga uno de sus miembros, con edad, dignidad y gobierno, y menos si este miembro es colateral, trepa y oportunista. El respeto a los restantes familiares tiene que estar garantizado, sin aprovechar la coyuntura y hurgar en el pasado de hace veinte años. Personalmente no sé hasta qué punto puedo ser monárquica, mi juventud y adolescencia la pasé sin rey y sin nadie porque quien tenía el poder estaba dando los últimos aleteos. Pero no reconocer la figura tan sumamente importante del Rey con España, no es de justicia, otra cosa son sus escarceos que sólo pertenecen a su privacidad. Ante la Reina me quito el sombrero y si sus hijas se han casado con gente inapropiada, es el carro de la modernidad al que todos hemos de subir queramos o no. El circo mediático que se ha creado en torno a ellos, roza lo humano y lo recubre de una vulgaridad sin precedentes. La justicia debe ser igual para todos, y el trato también. ¿Qué apostamos que los Eres se van de rositas y a Núñez Feijoo lo empapelan? De momento el Príncipe se ha salvado, pero la cacería con el padre empezó en un safarí en África y todavía no ha terminado. Quién hay detrás de tanto cotilleo, reality, mala fe y escándalo? En Francia ha costado la vida a un vendedor de vida privada televisiva. Ya va siendo hora que se acabe el filón a todos los compradores de chismes y desgracias ajenas. Nadie redime su pena, recreándose en la del vecino.




