Fue nuestra feria: la de todos los antequeranos. Nuestra feria de agosto, celebrada con todo su esplendor, como muy bien ha recogido “nuestro” Sol de Antequera. ¿Mejor que otras? Yo diría que igual que otras. No estuve en Antequera esta vez y observé en televisión lo mucho que se contaba de otras ferias de agosto, empezando por la de Málaga, que ha atrasado sus fechas hasta coincidir, ”casi”, –con la nuestra– y cada vez copiando más a la de Sevilla. Si, nuestra feria de agosto ha sido grandiosa, según informaciones recopiladas por nuestro Sol y recogidas y enviadas por amigos antequeranos. No nos ha hecho falta las crónicas de las diferentes televisiones para estar en Antequera esos días: otras ferias y algún que otro incendio han copado la atención de los telespectadores.
No estuve esta vez en nuestra Antequera. Pero viví nuestra feria a distancia, aunque rodeado de incendios: el más cercano a unos kilómetros de Jaca, en Villanúa, hacia la estación de Canfranc y Francia. Ya se encargó la TV regional de Aragón de informar con bastante detalla del mismo y de “bautizarlo” como el “Incendio de las Peñas de Riglos”. ¿Por qué se ha obviado la nomenclatura “Mayos de Riglos”? Yo me lo preguntaba una y otra vez, y descubrí todo cuando volví a Madrid. No quisieron los aragoneses –esta vez– ahorrarse el mencionar Riglos y sus Mayos: el incendio se originó en un punto denominado “La Peña de Riglos”; no afectó a los Mayos, y se quemaron muchas hectáreas de monte bajo. Los propietarios de ganado de Huesca se quejaban de que sus vacas y corderos no tendrían pienso al menos durante un año. Yo dedicaba mis pensamientos a los trashumantes del sur… Yo pensaba “siempre” en lo mío…
También pensaba en lo mío cuando el incendio de Riglos hizo peligrar los dos monasterios de San Juan de la Peña, el viejo con sus tesoros históricos y el nuevo con su despliegue de cosas más modernas. Conozco muy bien los dos monasterios. El viejo, con sus tumbas, albergando –entre otros– los restos de los reyes de Aragón, a lo cual ha dado gran importancia la televisión aragonesa, y aquel humilde altar en el que se encontraba el Santo Grial. Cierto es que el auténtico Santo Grial, aquel cáliz en el que Jesucristo celebró la comunión con sus apóstoles. El que se encontraba en aquel humilde altar del Monasterio viejo fue sacado de allí estos días y atrajo toda mi atención por ser una pieza única. Dice la historia que San Juan de la Peña guardo durante 350 años el auténtico., aunque el auténtico se encuentra depositado en Valencia. También es una pieza única el conservado y expuesto en el altar del Cebreiro; allí dediqué un tiempo a contemplarlo cada vez que hice como peregrino el Camino de Santiago…
No pude olvidarme en aquellas alturas en las que me encontraba, tan lejos de mi Andalucía,de aquel otro incendio que no paraba: el de Niebla y sus pastos en la provincia de Huelva, que tantas hectáreas ha consumido. Todas las TV se han dedicado a ofrecernos imágenes de estos dos fuegos: los militares de la UME, los bomberos, y todos los voluntarios que han luchado sin descanso para combatirlos… ¿Se han quejado tanto nuestros paisanos onubenses como nuestros amigos oscenses? Creo que no; entre otros motivos parque nuestros parajes onubenses no contenían tanta historia como los oscenses. Yo, como buen taurófilo, me acordaba mucho del pasodoble NIEBLA, pero ni siquiera lo he oído mencionado en nuestro incendio del sur.
Total, los incendios vividos me han sacado algo de nuestro agosto antequerano, y he escrito estas notas sobre nuestra brillante feria de feria de agosto, tan brillante como otras, en la cual han puesto todos sus esfuerzos nuestras fuerzas vivas, empezando por nuestro Ayuntamiento, y nuestro periódico local, quienes nos han transmitido todo su entusiasmo a los que hemos estado lejos, algunos como yo con incendios muy cercanos. Pasó agosto y Antequera y los antequeranos –a diferencia de otros compatriotas–, no dejan de prepararse para el mes de septiembre, mes importante por ser el mesde nuestra Virgen de los Remedios el 8 de septiembre. El día de Santa Eufemia –gran día– así como los nombramientos de nuestro Ayuntamiento, se celebran también este mes de septiembre. Estos son nuestros meses de agosto y septiembre. ¿Hay alguien que los iguale?




