Hay momentos tristes y de rotunda unidad en nuestra ciudad como fue el pasado sábado 10 de octubre cuando nos enteramos de la pérdida de Adela Ortiz García, quien falleció a los 62 años tras varios meses acuciando problemas de salud. Tanto en el velatorio como en la despedida se mostró el cariño que se les tiene.
Adela Ortiz García y Juan Vidal Calatayud nacieron para estar juntos. Así nos lo comparte su amiga María Jesús Rodríguez. “Yo no he visto nunca a un hombre que estuviera más enamorado de su mujer que Juanchi”. Adela era una persona buena, tímida, simpática y con un gran corazón que siempre estaba atenta para ayudar a quien y donde hiciera falta.
Dicen que los polos opuestos se atraen y quienes conocen a Juanchi así lo saben. Un hombre alegre, servicial, toda energía, siempre positivo y poniendo buena cara a pesar de las circunstancias. Adela siempre ha sido muy familiar, le dio a su madre todo lo que pudo y más hasta el último día, así como a quien lo necesitara.
Adela y Juanchi se conocieron muy jóvenes (¡lo que dio de sí aquella misa del Gallo!) y ella supo lo que el Hotel Castilla, ‘El Juanchi’ significaba y estuvo ayudando donde hizo falta, ya fuera en el bar o en el hotel. Una familia donde todos van a una y que sacrificaban madrugones, fines de semana y festivos con sólo unos días de descanso donde todos viajaban y compartían sus pequeñas vacaciones.
Juanchi tuvo con Adela dos hijas: Paula y Cristina, con quienes vivieron apasionados por el amor que compartían “mi Adela”, como a él le gustaba llamar, y “Juanchi”, como ella le decía entre amigos. Una pareja que son todo amor en la dos caras de la vida: la salud y la enfermedad. Un ejemplo de cómo la entrega mutua lleva a una vida más contundente y con sentido.
Gracias por el ejemplo y que su recuerdo siga manteniendo el amor que vuestra familia ofrece a toda la ciudad y que Juanchi encuentre en sus hijas el foco del intenso amor que nos comparte.




