Una parte destacada de las historias del día a día de nuestra ciudad se nos fueron el pasado sábado 5 de octubre con la pérdida de don Francisco Lozano Martín, hijo, marido, padre, abuelo, amigo, camionero, hostelero, cofrade y buen antequerano.
Tenía 84 años y no había día que recordara a su esposa, doña Carmen Morales Martínez, quien partió antes al Cielo y le dejó aquí en la tierra al cuidado de su familia y ciudad. Francisco nació en Málaga y de muy niño vino a nuestra ciudad cuando su padre Francisco Lozano Pérez montó en calle Trasierras el bar que marcó una época en nuestra ciudad y que dio sus frutos en la rama hostelera de su familia que se expandió al Polígono Industrial. Se casó en 1965 y estuvo varios años al frente de una empresa de transportes con la que iba semanalmente a tierras catalanas en aquella época en la que se emigraba al norte.
En 1976 dio un giro a su vida y Paco Lozano Martín abrió el “Lozano Chico” en la calle Diego Ponce, donde estuvo el resto de su vida hasta que se jubiló. Allí fue un lugar referente de paso, lo que hoy es el Bar Toral. Su familia estaba en la casa y sus amigos en el día a día en el bar. Luego se incorporó su mujer con la que formó una cocina inolvidable. Destacó además por su pasión a las cofradías del Mayor Dolor y de los Estudiantes. ¡La de paellas que preparó para fines cofrades!
Desde aquí, nuestro pesar a su familia, con sus hijos Remes, José Francisco y Gertrudis como herederos; e hijos políticos: José Antonio, Soledad y Juan de Dios; nietos y bisnietos. Una gran familia que siguen con los valores que les inculcaron sus padres y que hoy transmiten a sus hijos y nietos. Una pérdida muy sentida en la Antequera de finales del siglo XX cuando familias como los Lozano-Morales eran uno de los lugares más buscados por la ciudad.




