Esta historia bien podría comenzar recordando lo que es el 8 de Marzo para la mujer. Centrarnos en los numerosos datos estadísticos que hablan del feminismo, pero vamos a hacer memoria cercana, la que hemos vivido y que a algunos puede que les suene.
En una película de Disney, Blancanieves, inocente ella… Llega a casa de los enanitos y se pone a limpiar todo a fondo. ¡Pobre chica, están a punto de matarla y decide limpiar en lugar de buscar ayuda o esconderse para que nunca la encuentren! Años 30.
En nuestro periódico en 1951 se leía para una verbena: “Bajo el dinamismo de una noche de alegría se procederá a una meticulosa calificación para seleccionar a la Señorita más elegante de Antequera para cuya elección contarán mucho los factores belleza de línea de su figura, como la sencillez y elegancia de sus vestidos”. Años 50.
Había una vieja canción que entonaban aquellos payasos de la tele que les recogemos en parte: “Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no pudo jugar, porque tenía que planchar (…) así planchaba que yo la vi”. Y la cancioncilla seguía diciendo que tenía que lavar, barrer, fregar… Y así una sucesiva retahíla que mejor no seguir repitiendo. Estamos en los años 70 y 80, nada lejos en el tiempo.
Una chica en plena adolescencia, juega al fútbol sala los fines de semana con sus amigas, entre partido y partido, los chicos se arremolinan alrededor de las vallas del campo. Entre otros comentarios, suele escuchar semana tras semana: “Tortillera, tenías que irte a fregar platos, no tienes ni idea de jugar al fútbol…”. Estamos en los años 90.
Una joven, en plena época de estudiante universitaria, con apenas un temblor en las manos puede sostener el teléfono. Su ex novio la amenaza día tras día con ir a buscarla. Años 2000.
Una mujer sale de su casa a las 6 de la mañana. Con auriculares puestos al máximo corre por las calles de Antequera, cuando vuelve se infunde el traje de madre, de cuidadora, de trabajadora y continúa su día a día con una carga asfixiante. Otra, sale a las 6 de la mañana, igual que ella, con el bolso acuestas dispuesta a ir al trabajo donde le penalizan si se ausenta por cuidar a su hijo enfermo, o a sus padres que necesitan de su ayuda ahora en la tercera edad. Otra mujer enciende el ordenador a las 6 también para seguir estudiando a sus más de cincuenta años, buscando mejorar su profesión e intentar escalar en un mundo laboral donde siempre es más complicado para la mujer que el hombre. Año 2026.
Todos estos son algunos mínimos ejemplos de lo que han vivido y se siguen viviendo hoy día miles de mujeres a nuestro alrededor, y les hablamos de las cercanas; porque si saltamos a otros países la opresión es mucho mayor, donde su libertad directamente no existe y donde ser mujer es el mayor de los castigos que se reciben.
Por todos ello creemos que el feminismo no va de política, no va de ideologías, no va de derechas o izquierdas, no va de extremismos ni ventajas, no va de privilegios de unos por encima de otros, no va de opresión: El feminismo va de IGUALDAD.




