Entrevistar a Luz Gabás es asomarse a todo un mundo que trasciende lo establecido, que busca sumergirse en el interior, en las personas; pero a la vez, en acontecimientos de ruptura que son al fin y al cabo, los que nos transforman como seres humanos.
Coincidiendo con su presencia en Antequera, dentro del III Festival Literario ‘Las cosas del campo’, accedió a esta entrevista distendida donde las preguntas fueron surgiendo durante la conversación, descubriendo a una mujer cercana, próxima, sencilla y a la vez, con una cualidad innata y profunda para narrar el pasado, describirlo de tal forma, que nos transporte a él con sus palabras.
Comenzando por su trayectoria narrativa, en esta ocasión vino a presentar ‘Corazón de oro’ su última novela que trascurre en California, una tierra conocida ya en su obra ‘Lejos de Luisiana’ con la que ganó el Premio Planeta 2022.
Nos acercamos a ella para preguntarle por esa atracción por dicho territorio: “Yo de joven fui de mi lugar de nacimiento, Monzón, una población muy pequeña, a California, y ahí descubrí el mundo. Yo tenía 17 años y conocía poco del extranjero, había viajado poco. Entonces no nos movíamos tanto como ahora y pensé, si algún día escribo una de mis novelas será sobre California. Tuve que dar un rodeo y pasar primero por Luisiana porque me ha interesado siempre”. “‘Lejos de Luisiana’, trata de los 40 años en los que Luisiana perteneció a España y con lo que aprendí de Luisiana pensé; con algo más de documentación ya puedo atacar el tema de California, no tiene nada que ver una novela con la otra, pero sí la forma de atacar la parte histórica, asimilar la información y convertirla en novela”.
Es una de sus principales características, adentrarse en toda esa información en la documentación, mucho estudio hay detrás: “Sí, en realidad, cuando empiezo una novela nueva digo: ya voy a hacer otra tesis doctoral porque lo que hago es leer todo lo que pueda hasta que creo que controlo la información, en el sentido que ya veo que se está repitiendo, de que ya no encuentro nada nuevo en lo que hay publicado. Y cuando creo que realmente me he empapado del contexto hasta el extremo de poder recrear personajes y situaciones y contextos, entonces digo: ya estoy preparada para una novela”.
En este sentido explica bien lo que es una novela histórica: “Se debe tanto a la historia como a la literatura, y es difícil encontrar allí un equilibrio entre contar un periodo histórico sin que sea una lección de historia. Y además, yo no soy historiadora, a mí me gusta más preparar novelas de personajes, pero me obsesiona que el contexto sea lo más veraz posible. Luego ya ven la verosimilitud, lo que pasa los personajes y ese pacto que hay entre el lector y escritor de a ver qué historia me va a contar esta vez Luz. Pero sí que me obsesiona que no se apodere de la historia y eso requiere un trabajo de artesanía”.
Conocemos la historia de ‘Corazón de oro’
Está la parte histórica, luego llega la narrativa, la ficción, una parte esencial en la creación de sus personajes. En el caso de ‘Corazón de Oro’ tenemos a un joven, Lorién: “Yo creo que hay algo de ese viaje iniciático que yo viví cuando fui a California. Estamos hablando de más de 100 años de diferencia entre un viaje, el del protagonista y el mío. Pero esa esencia de un joven que sale de la zona de los Pirineos donde yo vivo, de donde soy, bueno, que está acostumbrado al mundo conocido, sin grandes preocupaciones, con una vida más o menos previsible, por circunstancias aparece en la otra punta del mundo. Y el mundo, le plantea situaciones que él jamás pensó que viviría. Entonces, este joven Lorién que da título a la novela porque tiene un corazón de oro, es un chico noble, digamos, no contaminado por la maldad del mundo. En más de un momento va a cuestionar sus valores y que va a tener que tomar unas decisiones que jamás pensó que las tuviera que tomar. Para mí es una novela iniciática. El contexto es California, la fiebre del oro, los ranchos”. Esencial ese punto de ruptura que marca ese inicio en la juventud “cuando uno es joven y conoce el mundo, ¿qué es lo que hace? Pues hacer amigos. Entonces, ese grupo de amigos que se lanzan a la aventura me pareció muy bonito de trazar. ¿Y qué es lo que hace alguien joven? Enamorarse. Entonces, claro, había ahí cosas de la vida que tenían que ser la novela”.
En esa salida de la tierra, llega el momento complejo en todo aquel que la abandona, sus raíces: “Yo creo que hay dos tipos de raíces en esta novela. Uno es la del terruño, la de Lorién, su vinculación con su lugar de origen, que es la que todos llevamos dentro, vivas donde vivas, están esas raíces y luego está la familia que tú creas a lo largo de la vida. Lorién se va de su lugar natal. Él no quería irse de allí, pero consigue crear en ese grupo de amigos una familia con unos lazos tan fuertes o más como los de la sangre. Siempre va a estar atrapado entre dos mundos, el que ha dejado atrás, y el que ha conocido, pero esto yo creo que nos pasa a todos, y más hoy en día, que el mundo es global. En aquel entonces, sin los medios electrónicos que tenemos ahora, los viajes eran una despedida y una incertidumbre real de igual no vuelvo nunca más”.
E incide en ese concepto de pertenencia a un territorio, pero además es flexible “para abrir tu corazón y tu mente a otras culturas, porque puede ser que también te encuentres bien en otro sitio, aunque nunca olvides lo que has dejado atrás. Pero para mí, y yo creo que quien ha leído mis novelas, no ve que las cosas no son ni blancas ni negras siempre hay como una gran gama de grises. Los sentimientos no son como absolutos, dependen de las circunstancias, dependen de dónde estás en un determinado momento, es todo muy variable”.

Otros aspectos que rodean la escritura
En el contexto global en el que nos encontramos, donde la Inteligencia Artificial nos da mucho, entre ellos, textos escritos creando novelas y generando contenido, le preguntamos como escritora si le atrae y qué piensa de ella.
“Yo he hecho alguna prueba con Inteligencia Artificial y la conclusión es que no me fío. Hay errores, pero errores graves, porque hace como cuando te presentabas a un examen de filosofía sin haber estudiado, dabas vueltas y no contabas nada concreto. Entonces yo es que no la empleo, por lo que te digo, he hecho un par de pruebas, lo hice me acuerdo ya una vez escrita a ‘Luisiana’, dije, voy a hacer una prueba, a ver, redáctame una escena y aquello era espantoso y decía, no va conmigo, no la empleo ni siquiera como herramienta de consulta”. Y razona su respuesta, “yo prefiero irme a los textos porque así me da seguridad y a mí me preocupa mucho que todos podemos cometer algún error, sin duda. Pero me preocupa mucho escribir textos que sean veraces y que lo coja un profesor de historia y diga, oye, es así, aquello fue así”.
Sabe que hay novela que sitúan la historia en una época y luego dejan que el lector imagine “pero en novelas de peso, como yo considero a las mías, pues creo que el lector espera un rigor y espera encontrar esos detalles que igual el historiador no ha visto. Un historiador igual sabe más de lo que es el marco, pero igual es esa vida cotidiana que me encanta. A mí me gusta pensar cómo vivía uno en el siglo XVI, en el XIX. Esto me obsesiona y es lo que creo que sirve para dar ese carácter especial a mis personajes, el hecho que los lectores me lo dicen, es que parece que son de mi familia. Esos personajes los llevo conmigo dentro”.
Sabiendo que es una lectora y trabajadora, artesana, como se define, le preguntamos si está trabajando en una nueva novela: “Empiezas a leer, empiezas a leer y surgen ideas, pero sí que me gustaría decir que más que centrarme en un contexto histórico, a mí lo que me gusta es encontrar el vínculo emocional que tengo yo con esa historia. En todas mis novelas hay un tema primordial y las he escrito por algo, porque a mí me interesa, un ejemplo en el caso de ‘Palmeras en la nieve’, recupero el pasado colonial español de Guinea, pero para mí era una novela sobre la identidad. Yo soy quien soy por lo que hicieron las generaciones anteriores a mí y eso es el hilo del que tiro y me ha pasado con todas. Por lo tanto, en la siguiente novela también va a haber un vínculo emocional, sea histórica o no, y hasta ahí puedo leer…”.
Estaremos atentos, quien sabe hacia donde nos llevan los caminos de Luz…




