miércoles 15 julio 2026
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Garmopiel da la bienvenida a la jubilación, tras 44 años siendo parte del entremado comercial de Antequera

Cuesta decir adiós al trabajo de toda una vida, pero el momento ha llegado. Garmopiel cierra sus puertas tras 44 años formando parte del comercio de Antequera. ¿El motivo? La jubilación, esperada para descansar, pero que también será el echar mucho de menos el día a día.

Francisco García y Cristina Rodríguez nos atienden en su establecimiento de calle Infante, donde se ultiman las liquidaciones de sus artículos hasta que llegue el día de cerrar. Ellos han estado al frente de este establecimiento desde que el 4 de julio de 1982 abrieran sus puertas por primera vez en Cuesta Zapateros.

Francisco, Paco como lo conocemos a lo largo de todos estos años de trabajo comercial, le pedimos que haga la mirada atrás viendo lo que ha llovido desde entonces: “Sí, la verdad es que sí. Ha habido años de mucha agua y de poca agua, pero también es verdad que son 44 años y lo miras y parece que fue ayer. Pero en fin, recuerdo paso a paso cada momento que di desde que iniciamos el negocio, juntos desde primera hora y gracias a Dios, con el apoyo de la gente Antequera, hemos estado estos 44 años recibiendo al público con la intención de atenderlo lo mejor posible, máxima seriedad, honestidad y buen servicio a la hora de atenderlos y el servicio postventa, que es lo que nos ha caracterizado desde siempre. Hemos intentado simplemente resumiéndolo hacer las cosas bien, lo mejor que hemos sabido y hemos podido”.

Comercio único de peletería en Antequera que fue creciendo poco a poco en ese taller confeccionando piezas únicas y de calidad. Cristina nos habla de cómo ve ese taller ahora: “Sí, la verdad que yo al taller entro y me da tristeza. Me da mucha pena ver tantos retales de personas que ya ni existen y que he estado cosiendo en esas pieles. Y ya luego después, me vine aquí. Esto ya era otro mundo, esto ya era otra cosa. Esta esquinita tira muchísimo. Luego, después aquí he disfrutado muchísimo porque los bolsos que traía y los zapatos, yo escogía las pieles, lo hacía modelos exclusivos, todo. He disfrutado muchísimo con los escaparates, he disfrutado muchísimo con mis clientas, que bueno que para mí son, que me dan vida, sinceramente. Sí, he trabajado muy a gusto. No me ha pesado echar horas y horas en la tienda porque he trabajado a mi manera. Como la canción de Julio Iglesias, he trabajado a mi manera como he querido y disfrutándolo”.

De un pequeño taller a dos establecimientos

Paco nos señala cómo comenzaron: “En principio montamos un tallercito pequeño frente a donde hoy estamos en Cuesta Zapateros. Estuvimos dos años y luego ya nos pasamos ahí enfrente. Yo me vine después de meses aprendiendo el oficio en Barcelona, nos instalamos y los viajes sí que los hacíamos porque Cristina era y es esencial a la hora de las compras, por su buen gusto y a la hora de escoger pieles, a la hora de todo. Yo ponía la parte técnica y ella ha tenido siempre una visión muy personal y muy acertada, porque la gente, el público lo ha dicho y yo lo veía. A la hora de comprar, ella tiene mucho gusto para ese tipo de cosas. Y yo aplicaba la parte técnica y los demás factores para confeccionar la prenda desde el principio, desde cero, hasta verla puesta en la clienta”.

Con clientes que han llegado y llegan desde cualquier punto de la comarca y Málaga, se hicieron un gran hueco en el mundo de la peletería. Más tarde, el 3 de diciembre del año 2000, abrían las puertas en calle Infante don Fernando, en las cuatro esquinas; incorporando también moda de marcas exclusivas.

Después de este tiempo, quieren dar las gracias a la clientela por todo este tiempo junto a ellos, por lo que están “muy agradecidos por la fidelidad que han tenido como clientes, la confianza que han depositado en nosotros y, súper agradecidos porque además nos aprecian desde siempre y ha habido siempre un trato por la mayoría de los clientes mutuo a nivel de amistad”; porque al final “gente que a lo mejor no conocías, ha terminado haciendo amistad y agradecerle toda la confianza que han depositado en nosotros”.

Por último, Cristina emocionada, asegura que cuesta decir adiós “no estoy cansada de mi tienda, no estoy al contrario”, porque se despide del trabajo diario, pero también de ver a sus amigos, los vecinos “los Juanchis, Ramón, los del Colón, todos…”. Gracias por ese trabajo incansable en el comercio de Antequera.

https://youtu.be/4H8aY4469KA

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