Se vislumbraban cambios en el horizonte. La Real Feria de Antequera había entrado con el inicio de siglo en un cambio profundo que precisaba más atención a la Feria de Día; más vigilancia para el botellón que se iba implantando; así como lugares adecuados para los conciertos y casetas.
En el 2001, hace 25 años, esas necesidades se presentaban poco a poco, y se tuvo que esperar aún varios años para contar con el Recinto Ferial donde poder disfrutar, especialmente, de grandes conciertos; ya que el Paseo Real, como sucedió aquel 2001 con el concierto de Raúl, se quedó muy, muy pequeño. Pero adentrémonos a conocer aquella feria más cercana a nuestro día de hoy.
En el 2001 la Real Feria de Agosto se desarrolló del martes 21 al domingo 26 de agosto con un pregón que realizó el famoso presentador Domi del Postigo y siendo regidora, Carmen Pérez.
Pregón que se realizó en el antiguo patio de San Juan de Dios al estar de reformas en el consistorio. El periodista habló de la Feria y cómo conoció Antequera, ofreciendo palabras muy hermosas a esta tierra. Acto que contó además, con la presencia de la actriz Kiti Mánver.
Cita inaugural aparte, la Feria de aquel año seguía viviéndose en la calle donde las casetas del centro estaban repartidas en distintos locales y espacios que colmaban la atención de todo el mundo. Montaron aquel año la Hermandad del Rocío en los salones de Pura P. Valle en calle Cantareros; el Socorro contó con dos, en calle Diego Ponce y en calle Encarnación; los Estudiantes en su patio de San Francisco, Mayor Dolor en antiguo Coconut, Cofradía de los Dolores en los bajos de Fernández Viagas; Consuelo en la Carrera y El Abordaje, más de juventud, junto al Romero Robledo.
A estas casetas seguía en activo la fiesta en calle Calzada para la Juventud, con la circulación cortada, toldos colocados, con La Gua Gua desde calle Diego Ponce, pasando por Manolo Bar, Madriguera, Maruja Limón… ambientando la tarde con música y los vecinos, con sus cubos de agua. Fue el primer año, después de muchos, que la Caseta de Santa Eufemia “El Puntazo” no se abría y se echó en falta.
Las ventas en las casetas iban mermando: “El auge y buen ambiente de los bares y la apertura de establecimientos alcohólicos, así como las carretas ambulantes de bebida y comida, son la amenaza de las casetas autóctonas. La época dorada de los 90, no está teniendo respuesta en el nuevo decenio. Si el Ayuntamiento no interviene, fomentando las casetas, puede que en breve, no existan”. A ello, se sumaron altercados, como el vivido el miércoles 22, con jóvenes detenidos “la mayoría eran menores de edad”.
Por otro lado, durante la noche, también se solicitaba un giro. Proliferaron las casetas de juventud más que las andaluzas, haciendo peligrar la presencia de éstas. Estaban Airosa, Socorro, El Mollete y a medio camino, La Madriguera. Y a partir de ahí, cien por cien juventud: UBI, Toca Toca, Tikitón, El Aguaero y PGB.
Ese cambio reclamado al mediodía llegaría con el Recinto Ferial, aunque no terminó de cuajar la apuesta a mediodía en el lugar. Hoy día, la Feria de Día, parece volver a retomar aquellos tiempos.

Presencia antequerana y buenos conciertos
El escenario de la Caseta Municipal del Paseo Real aglutinaba las actuaciones cada día y en ellas no faltaba presencia antequerana ya fuera con grupos de baile, como Azucena; las formaciones flamencas, grupos rocieros de nuestra tierra y visitantes; así como las tradicionales pandas de verdiales.
Tenían su espacio y sus días en la noche, aglutinando a sus seguidores que en el Paseo Real al contar con la cercanía, no faltaban día alguno a la cita. Precisamente ellos eran teloneros de grandes artistas, como fue el caso Enrique Montoya, Manuel Orta o en la cita de la Feria con el grupo Soles.
Mención aparte tiene la actuación de José Mercé que fue el plato fuerte de la noche del viernes; se llenó el Paseo con 4.000 personas. No fue su gran noche como recoge nuestro periódico: “Se esperaba más de su cante. Pero no sabemos por qué paraba tanto, se retiraba a los camerinos, dejaba solos a su grupo, o no terminaba las frases. Puede ser que el calor, el polvo del Paseo, estar resfriado o no gustarle el ambiente multitudinario, fueron las causas. El caso es que lo hemos escuchado más y mejor en otras ocasiones. Pero de todas formas, el maestro se mostró muy contento de venir aquí, muy simpático instantes antes de su actuación. Y, ni que decir tiene, que fue una actuación estelar”.
Y tampoco se quedó atrás Raúl. El cantante llegó en pleno apogeo tras haber sido su canción “Sueño su boca” el éxito del verano anterior y tener en ese 2001, su segundo disco en el mercado “Haciendo trampas”. Ha sido uno de los conciertos más multitudinarios del Paseo en su historia. “El concierto duró cerca de dos horas, lleno de luz, sonido, baile extravagante de las bailarinas, buena coreografía y los tres temas conocidos del cantante”. Destacamos que Raúl atendió a los medios de comunicación, es más, fue recibido en el Ayuntamiento por la tarde antes de su actuación por la teniente de alcalde de Festejos, Carmen Rosa Torres.
Sánchez Paradas triunfa en su tierra
Cuatro tardes de toros se habían preparado para la Feria Taurina por parte del empresario de la Plaza de Toros, Paco Dorado; donde destacó la presencia del torero antequerano Sánchez Paradas que había tomado la alternativa en La Malagueta el año antes.
Hubo cita novillera el primer día, para seguir con la segunda de abono, la goyesca, con presencia de Ortega Cano, que cortó una oreja; Luis Francisco Esplá, una oreja y una oreja; David Fandila “El Fandi”, dos orejas y una oreja. Los dos salieron a hombros en una gran tarde de banderillas.
Uno de los grandes días fue la tarde siguiente con Juan Mora, Enrique Ponce y Jesulín de Ubrique. Mora cortó un apéndice, Ponce, dos y una; y Ubrique, ovación. El valenciano ofreció una gran tarde, de esas que se quedan grabadas para siempre.
En la última de abono, como señalamos estuvo el antequerano Sánchez Paradas que salió a hombros tras cortar dos orejas a su primero haciendo una gran faena con la muleta “con series de naturales entre las que intercaló desplantes pintureros y tandas de adorno a base de manoletinas, aguantando sin moverse del sitio, para matar de una gran estocada”. En el segundo, más aún “paró el tiempo, se inventó lances majestuosos, bajando la mano bien, ligando las tandas, intercalando estatuarios y poniendo al público en pie, entregado por completo”. Lástima la espada y el descabello, que le privaron de mayor triunfo. En esa tarde le acompañó Javier Conde y Dávila Miura, ambos sin trofeos. Una Feria donde lo que funcionaba lo hacía al cien por cien, y donde se necesitaban cambios que no tardaron en llegar.




















