sábado 15 agosto 2026
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José Manuel Berrocal comparte cómo se crece en casa con la devoción de la Virgen del Socorro de Antequera

La iglesia de Santa María de Jesús presenció anoche un canto emocionado de José Manuel Berrocal que pudo sentir a su dos madres: la de la tierra y la del Cielo. Fue el inicio de la festividad de la Virgen del Socorro a las 12 de la noche en su templo.

El devoto de la Virgen del Socorro incidió en la importancia de la familia para la unión y la apuesta por valores tradicionales que tienen en el padre y en la madre como los ejes de sus vidas. Tuvo muy presente a su recordado padre, y pudo abrazar a su madre, quien sentía cómo sus hijos compartían de lo que han vivido desde niños.

Y todo ante la Virgen del Socorro, de blanco, con la recuperada corona de 1781 de Diego Ruiz González, que trabajada por el artista sevillano José Luis Jiménez y reestrenada el Viernes Santo de 2024. Y junto a Ella, los ángeles que la acompañan todo el año en su camarín y el Viernes Santo en su triunfal corona. José Manuel supo explicar perfectamente lo que supone la devoción a una imagen y su trabajo en una cofradía.

Este sábado, apertura de la iglesia de 10 a 14 horas y de 18 a las 20,30 para los devotos que quieran visitarla. Y misa a las 20,30 horas. Para la ocasión se bajará a la Virgen del Socorro y podrá ser admirada de cerca. Se invita a cofrades y devotos que acudan al templo de Santa María de Jesús para esta fiesta mariana.

La devoción en un hogar
La víspera comenzó con palabras del directivo Antonio Matas, quien compartió el orador de este año: José Manuel Berrocal, que rezó ante la Virgen del Socorro. Así, evocó su niñez cuando sintió el amor apasionado de sus padres a su familia y a la Virgen del Socorro.

Una fe transmitida por su padre, no impuesta, sino vivida, y absorbida desde la infancia a través del barrio, los preparativos del Viernes Santo y el ritmo de la hermandad. Esa semilla, plantada en la memoria sensorial de la infancia, creció hasta convertirse en el principio articulador de toda la familia: hermanos, cónyuges, hijos, encontraron cada uno, su propio lugar dentro de esa misma tradición.

Ahora es él el que tiene esa responsabilidad de saber de la presencia física de la Imagen dentro de la casa familiar, las visitas a la iglesia y las conversaciones con «las manos de entonces». La familia y la hermandad funcionan en el discurso como estructuras isomorfas. Así como la familia se reunía alrededor de la devoción a Nuestra Señora del Socorro, la hermandad es descrita como un espacio donde esa misma lógica de cuidado, esfuerzo compartido y vínculo incondicional se mantiene.

Son más de treinta años de servicio con madrugadas, montajes, confidencias nocturnas, momentos «tan llenos de sentido» que constituyen el capital acumulado que respalda moralmente la encomienda asumida.

Así, compartió que buscaba presentarse ante Dios y ante la hermandad como una persona sencilla que intentó servir bien. Pone en manos de la Virgen del Socorro tanto su trabajo como a las personas bajo su responsabilidad.

Fue muy aplaudido y recibió un detalle de manos de su madre, emocionada de ver cómo su hijo daba voz a la devoción de su padre, de su añorado marido que fue un referente en la Cofradía del Socorro. Se terminó con el rezo de la Salve a la Virgen del Socorro.

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