InicioOpinionesHimno en alabanza a Santa Eufemia, virgen, preclara en su martirio

Himno en alabanza a Santa Eufemia, virgen, preclara en su martirio

Santa Eufemia nació en Calcedonia (hoy Turquía), en el seno de una familia noble y cristiana. Cuando se negó a participar en un festival pagano en honor al dios Ares, fue detenida y sometida a crueles torturas por el Procónsul Prisco. Murió en el año 303 d.C. en Bitinia (Turquía), reinando el Emperador Dioclesiano. Sufrió tres martirios: uno de golpes y mazo, otro de la rueda y el fuego y, al no morir, fue arrojada al foso de los leones en la que la devoraron las fieras, aunque no del todo, ya que pudo ser rescatada, en parte, por los cristianos. A estos tres martirios alude este himno.

Llevo varios años publicando, por las fechas de la onomástica de Santa Eufemia, Patrona Ganadora de Antequera, las composiciones que destacados miembros de la Escuela Antequerano Granadina de Poesía, escribieron a lo largo del siglo XVII. Himnos, octavas reales, sonetos, de ilustres compositores como Agustín de Tejada Páez, Cristóbal de Carvajal y Robles, o romances anónimos como el “Romance del Caballero de Orbaneja”. Porque no podemos olvidar que hasta la incorporación de Antequera a la Corona de Castilla en el año 1410, o sea, el 16 de septiembre, cuando el Infante don Fernando, el de Antequera, conquistó para los cristianos la ciudad, Antequera nunca había oído hablar de esta gran santa y mártir por tres veces. Fue a raíz de la anécdota, leyenda, mito o realidad, de lo que narran algunos historiadores acerca de las tres veces que el Infante, tras meter el nombre de los santos que la Iglesia Católica conmemoraba, en ese día, en un recipiente, siempre salió esta santa. Señal inequívoca de que fue voluntad de Dios que la ciudad, recién conquistada, se pusiese bajo la advocación de Santa Eufemia.

Por cierto, conviene recordar el significado de este nombre propio: Eufemia significa “la que habla bien” o “de buena fama”, aunque también se refiere a “la acción de usar palabras de buen augurio o guardar silencio religioso”. Esta palabra proviene de dos étimos o etimologías griegas “EU” (bueno o bien) y “PHEMI” (hablar) y su significado exacto sería “Calidad de hablar bien o elogio”; de ahí el cultismo “eufemismo” cuyo significado es “que consiste en evitar palabras de mal augurio empleando palabras favorables o más agradables”.

El himno más importante que escribió Agustín de Tejada, sobre esta santa patrona, ya lo publiqué hace unos años en este mismo semanario y es el que empieza por los versos:

“Pensar subir a tan excelsa cumbre
el tardo vuelo de mi tosca pluma
conozco que es deseo temerario;
mas, alumbrado de u viva lumbre,
haré del ancho piélago una suma,
aunque un extremo a otro
es tan contrario”.

Copié, textualmente, la versión que había publicado la profesora Asunción Rallo Grus en el II tomo de los Discursos Históricos de Antequera. Posteriormente, este mismo himno lo editan los también profesores, todos ellos de la UMA, José Lara Garrido y María Dolores Martos. En la página 59 de esta edición, nos advierten que había publicado el autor otras canciones y que las colocan al final de la edición.

Y precisamente el himno que hoy publico, es una de ellas. Es una traducción de la composición latina que escribió el mismo Tejada en honor de Santa Eufemia y que empieza así: fallacem mundo uitam qui quaeritinepte”. Y que es la siguiente:

HIMNO

“El que engañosamente al mundo
aspira y sigue su carrera,
no escapará de manos de la muerte;
pero quien de este engaño se retira,
siguiendo la alta esfera
del sacro Olimpo,
alcanza eterna suerte.

Ilustrísima Eufemia,
heroica y fuerte,
¿qué en los primeros viste,
y qué de hacer dejaste
en lo segundo, cuando así imitaste
a tu querido Dios, que lo seguiste?,
pues en fogosa rueda el cuerpo
pones y alcanzas los blasones
de la santa que pintan con la rueda,
por que (sic) aventajársele
no pueda. El fuego crudo
que los miembros quema
del gran Laurencia santo
también tu cuerpo cándido
atormenta, y, aunque el más
fuerte estos tormentos tema
por ser de gran espanto,
no el fuerte pecho tuyo
se amedrienta (sic),
pues la señal clarísima y sangrienta
que a Cristo esmalta el pecho,
también el tuyo esmalta,
aunque la llaga en él
es muy más alta,
pues fue del mundo
el único provecho
pero muestras
de amor la viva llama
que el pecho tuyo inflama,
pues que de Cristo en ti
y en ti de Cristo un reciproso (sic)
amor y fuego es visto.

Así la celebrada Caterina
y a quien dio el Laurel nombre
te otorgan la ventaja conocida,
porque, aunque sea la materia fina
de oro en vuestro renombre
y de vuestro martirio y dulce vida,
es tu pena sellada y guarnecida
de esmalte más lustroso
con la llaga del pecho,
cuya purpúrea sangre
el sello ha hecho,
tornando tu martirio más famoso;
y así, aunque son los tres martirios
oro, el hermoso decoro
que el tuyo adorna
de artificio raro
lo vuelve más insigne,
ilustre y claro.

Igualmente, Agustín de Tejada, escribió otro himno en latín que comienza “In laudaeSantaeEuphemiaevirginis,/martiriompraeclaraehimnus.” Que lo dejaremos para publicarlo el próximo año.

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel.
¡Suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción)
 
NOTICIAS RELACIONADAS

Más recientes