La iglesia conventual de Santa Eufemia acogió el miércoles 16 de septiembre la función votiva que desde 1410, le ofrecen los cabildos civiles y eclesiásticos a su Patrona. Fue presidida por el vicario episcopal Antonio Jiménez y el alcalde Manuel Barón.
A las 20 horas comenzó la solemnidad con una procesión claustral formada por la Hermandad de Santa Eufemia, la Corporación y el clero. José Antonio Morales acompañó con el órgano desde el coro bajo. Se pidió por todos los antequeranos fallecidos en el último año, especialmente por las que fueron religiosas Mínimas en el convento, Madre María de los Ángeles y Sor Victoria, y el que fuera párroco y arcipreste, José Amalio González.
El Alcalde realizó la monición de entrada con alusiones históricas a la Santa Patrona. En las lecturas intervinieron los tres portavoces municipales: Ana Cebrián, José Luis Ruiz Espejo y Pilar Ruiz. En las peticiones, las concejalas Teresa Molina y María Sierras. En las ofrendas, los devotos María José Ruiz, Lourdes Repiso y José Molino. Hizo la acción de gracias el hermano mayor Miguel Ruz Domínguez y la oración final, antes de la veneración de la Reliquia, la joven Eufemia Guerrero Sánchez.
En la homilía, el vicario episcopal recordó la herencia histórica del 16 de Septiembre y sus desafíos presentes, proponiendo que el testimonio de Santa Eufemia sirva como un marco estratégico para el futuro. Fue una mujer de coherencia, valentía y fe inquebrantable frente a la persecución. Presenta los valores de la mártir (coherencia, respeto, dignidad) y los valores que deben definir a la ciudad (paz, justicia y acogida).
La verdadera sabiduría, como se indica en el Evangelio, reside en saber integrar lo antiguo (la tradición y el testimonio de la Santa) con lo nuevo (los retos contemporáneos) para construir una comunidad justa y abierta. «Somos los herederos de esta historia, y nos corresponde la responsabilidad de actualizarla».
Cuando se celebra el 616 aniversario de la toma de la ciudad por las tropas castellanas y el establecimiento del patronazgo de Santa Eufemia, el trinitario Antonio Jiménez apuntó que la elección de la Santa no fue casual, sino el resultado de una votación repetida tres veces con el mismo resultado, interpretado como una voluntad divina de que Ella apadrinara la ciudad.
Santa Eufemia representa la firmeza en la fe durante los primeros siglos de persecución de la Iglesia. Su coherencia le costó la vida, convirtiéndola en un símbolo de una mujer «fuerte, valiente y coherente hasta las últimas consecuencias».
Más de seis siglos después de su designación, los cristianos deben actuar en consonancia con las creencias y los valores profesados con el fin de buscar unos fundamentos para la convivencia y el trato humano. Para ello hay que tener valentía: afrontar los desafíos y luchar por lo que es importante. Entre ello, la justicia y la paz como objetivos sociales fundamentales.
A la ciudad le pidió mantener la identidad de una ciudad abierta e inclusiva. Ante ello citó el pasaje del Evangelio del «padre de familia que sabe seleccionar lo nuevo y lo antiguo». Así, la ciudad debe actuar con la misma sabiduría: honrar su tradición, sus costumbres y sus valores históricos, pero estando abierta a los desafíos y oportunidades del presente y del futuro».
Por último, pidió al Señor sabiduría para que los líderes y ciudadanos sepan discernir en cada momento lo que es justo y bueno, permitiendo que Antequera continúe creciendo como una ciudad abierta donde todos puedan vivir con dignidad.






















