Salvatore Musella nació el 1 de febrero de 1970 en Nápoles, donde también tuvo su origen la congregación de la Sociedad de las Divinas Vocaciones, de la que forma parte. Tiene 56 años y tras un año y medio en la ciudad, acaba de ser nombrado párroco del Salvador y flamante arcipreste.
En esta entrevista nos comparte sus inicios como guía turístico y azafato en una aerolínea italiana, así como aprendió español con los temas de Raffaella Carrà y Laura Pausini. Por último, nos ofrece unas pequeñas nociones de lo que espera como arcipreste que no es otra cosa que caminar junto a la Iglesia local y vivir intensamente como comunidad.
Antequera le ha cambiado la vida en apenas algo más de un año. De ser destinado de forma temporal a la ciudad, a luego ser designado párroco del Salvador y ahora arcipreste de Antequera. Nació “en las afueras de Nápoles, en el último barrio donde también comenzó mi congregación religiosa, donde estuvo el santo fundador de nosotros, San Justino Solillo, que fundó los vocacionistas”.
Su familia estuvo estrechamente vinculada al sector de la restauración en su ciudad natal. Tras el fallecimiento de su padre, sus hermanos continuaron desempeñando labores en el ámbito administrativo.
Tras sus dos años en Antequera, identifica una profunda cercanía entre el sur de Italia y el sur de España, llegando a definir ambas poblaciones como “un mismo pueblo nacido en dos lugares distintos”. Esta similitud se sustenta en lazos históricos derivados de la dominación de los Borbones en Nápoles, lo que dejó una notable influencia lingüística con abundantes términos de raíz española en el dialecto napolitano.
En su juventud, compartió aficiones populares como la pasión por el fútbol con el equipo del Nápoles como pasión, viviendo con entusiasmo la llegada de Diego Armando Maradona con el que consiguieron el primer campeonato de Italia, a la par de un constante interés personal por viajar y conocer diversas culturas. “Como todos los jóvenes, me gustaba el fútbol y también era hincha del Nápoles y cuando llegó Maradona, fue la primera vez que ganamos el campeonato de Italia. Fue un gran triunfo y lo celebramos con los amigos”. El fútbol, y sus pasiones, era seguidor y acudía siempre a Nápoles a ver a su equipo.

Su vocación religiosa
La trayectoria previa a la consagración sacerdotal estuvo marcada por el ámbito turístico. Tras formarse profesionalmente como guía, trabajó durante un año y medio como azafato de vuelo en la aerolínea Alitalia. Antes, entre los 17 y 18 años comenzó a experimentar una creciente inquietud religiosa influenciada por la labor que los padres vocacionistas desarrollaban en su localidad.
“Conocí a los vocacionistas porque estaban en mi pueblo. Me gustaba el carisma por como actuaban. Entonces fue poco a poco hasta que traté de hacer una experiencia vocacional ya que con ellos me sentía bien”. Esta congregación, fundada por San Justino Russolillo, promueve el descubrimiento del propósito de vida bajo el principio de que la santidad como sinónimo de felicidad, abarcando tanto el sacerdocio y la vida consagrada como el matrimonio y el laicado. El proceso formativo incluyó un discernimiento inicial, un año de noviciado centrado en el conocimiento del carisma y la profesión de los votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia. “Me llamó siempre la atención de mi fundador lo que decía, donde no los vocacionistas estamos llamados a ser santos, pero santos significa ser felices. Entonces, ¿cómo colaborar y cómo trabajar para que los jóvenes, los matrimonios, la gente sea feliz, encuentren el sentido de su propia vida, que sería la vocación?”.
Su ordenación presbiteral tuvo lugar el 19 de enero de 1995 en su localidad natal de Quarto, coincidiendo simbólicamente con la fecha del bautismo de San Justino Russolillo. Tras ejercer un primer ministerio como vicario parroquial en Roma, dedicó gran parte de su labor institucional a la formación de novicios en el sur de Italia y al gobierno general de la congregación.
Durante sus años en Roma, mantuvo diversos encuentros personales con el papa San Juan Pablo II, quien le transmitió orientaciones espirituales directas sobre el cuidado de la propia vocación tan básica y fundamental.
Los vocacionistas
en Antequera
Antequera es el origen de la implantación de los vocacionistas en España. El proceso de relevo pastoral “se originó de manera providencial cuando la congregación ofreció su disponibilidad pastoral al entonces obispo de Málaga, don Jesús Catalá, coincidiendo el mismo día en que la orden capuchina comunicaba formalmente su necesidad de dejar la parroquia”.
Aunque los planes iniciales sufrieron demoras a causa de la pandemia de COVID-19, “la comunidad vocacionista asumió plenamente el servicio pastoral en la Parroquia de El Salvador tras la salida efectiva de los capuchinos”.
Desde su llegada, “la misión vocacionista se ha centrado en fomentar una cultura vocacional integral en las familias y en los distintos grupos de edad”.
Tras un periodo inicial de acompañamiento de cuatro a cinco meses y su posterior asignación definitiva hace año y medio, Musella se integró activamente la vida cultural y el patrimonio antequerano, destacando espacios emblemáticos “como la Puerta de Estepa, la Plaza del Coso Viejo, el Alcázar, la Real Colegiata de Santa María la Mayor y el Torcal”.
En el plano pastoral y formativo, promovió en coordinación con el arciprestazgo “un curso especializado de escucha, empatía y acompañamiento dirigido a laicos, cuya primera edición obtuvo una amplia respuesta comunitaria que requirió la división de los participantes en dos grupos”.
Arcipreste de Antequera
El nombramiento de Salvatore Musella como nuevo arcipreste se produjo a raíz de la convocatoria del Obispado de Málaga para elegir a los representantes de los distintos arciprestazgos en el Consejo Pastoral Diocesano. Los sacerdotes diocesanos y religiosos depositaron su confianza en Musella como su delegado, decisión que el obispo ratificó.
El enfoque pastoral planteado por Salvatore “concibe el arciprestazgo como un servicio de comunión, fraternidad y unidad al servicio del pueblo de Dios, evitando posturas individualistas y enfatizando el trabajo en equipo dentro del presbiterio local”. Su línea de acción se alinea con la exhortación del Papa Francisco de mantener “una Iglesia en salida, orientada a la cercanía y escucha de las familias, jóvenes, mayores y niños, coordinando los trabajos pastorales en conjunto con el vicario episcopal territorial y los párrocos de las distintas comunidades”.

Aprendió español
por Raffaella Carrà
y Laura Pausini
De Antequera no conocía nada. “Conocía algunas realidades de España como Granada, como Málaga, Sevilla, Córdoba, pero de Antequera la desconocía totalmente”. ¿Y cómo fue la primera vez? “Un día con el vicario de aquella época, vinimos aquí a visitar Antequera para ver un poquito cuál era la realidad y así que entré a conocerla y luego me he dado cuenta que Antequera es famosa en toda España, porque en cualquier parte donde yo voy, dices que vienes de Antequera, y todos la conocen porque es el cruce de caminos de Andalucía”.
Sobre su día a día en la ciudad nos comparte que “el monumento que más me gusta es la entrada de Antequera, la Puerta de Estepa,
luego pasear por la plaza del Coso Viejo… Más tarde quise visitar El Torcal que me parecía una montaña de pancakes, pero al final encantó apreciar la evolución geológica de este lugar. También estoy enamorado de la gastronomía, muy parecida a la de Nápoles”.
Aquí en Antequera está intentando compartir su formación académica además de la religiosa. “Después de la formación teológica y filosófica, para llegar a la consagración, me dediqué a la formación de las ciencias humanas, en particular de la psicología. Me gradué psicólogo, también hice una escuela de psicoterapia y después me especialicé en la relación de ayuda. Entonces, como coach, como se dice es el acompañante y eso lo he tenido desarrollando por todo el tiempo que me estaba encargado de la formación de mi congregación”.
Le preguntamos cómo aprendió español y nos sorprende. “Yo nunca he estudiado español. Me encantó siempre la música española: el flamenco y la música de José Luis Perales. Yo digo que he tenido dos profesoras de español magníficas: Raffaella Carrà, que cantaba también en español y mí me encantaba, y Laura Pausini, que cantaba me encandilaba. Con ambas, yo aprendí español. Después, con el servicio de la congregación lo he practicado mucho con mis hermanos de América Latina. Pero de español, yo nunca lo he estudiado y aquí he tratado de aprenderlo, de mejorarme”. Nos deja sin palabras.
Habíamos quedado con él para hablar de arcipriste. Llevamos 18 minutos y no hemos hablado nada. Aunque ya quedaremos más adelante, no queremos dejar la ocasión para preguntarle cómo ha sido el proceso de nombramiento. “Los hermanos de aquí pusieron la confianza en mí, me eligieron para el Consejo Pastoral y en la metodología, en el pensamiento del Obispo, al hacer coincidir la representante del Arciprestado con el Consejo Pastoral, también como arcipreste del lugar elegido. Entonces aceptando la elección de mis hermanos y también me nombró arcipreste”.
¿Le llamó el obispo o se enteró por la web de Diócesis cuando vio su nombre? “Quiso saber si estaba disponible”. ¿Se lo dijo en español o en italiano? Porque como en El Salvador se dirigió a su familia en italiano… “Me puso un mensaje en español y después hablamos por teléfono en español también. aunque cada vez que nos encontramos siempre empezamos con buongiorno, sonreímos y después hablamos en español”.
¿Qué le dice a los antequeranos su nuevo arcipreste? “Estoy aquí y quiero conocer, quiero caminar con la Iglesia local, con mis compañero sacerdotes, porque ser arcipreste no es una tarea de una sola persona, sino un servicio, una visión de comunión, de fraternidad, de unidad y servicio del pueblo de Dios. Entonces, con la gente, que de verdad para mí es maravillosa, caminar y crecer juntos en la escucha, en el acompañamiento, en la participación. Como decía el Papa Francisco, hacia los lugares donde la persona necesita, acercarnos con la familia, con los jóvenes, con los mayores, con los niños, y donde se requiera la presencia de nosotros como equipo sacerdotal”. Bienvenido y hasta la próxima entrevista.





