Este 16 de Septiembre, Día de Santa Eufemia y Antequera, engrosará la lista de Hijos Predilectos: Francisco de Paula Díaz Argüelles, Interventor del Ayuntamiento durante los últimos 41 años y persona muy activa en la integración, llegando a ser presidente de CASIAC (Coordinadora de Asociaciones para la Integración en Antequera y Comarca).
Interventor general del Ayuntamiento de Antequera hasta estos días. A su labor en la administración pública se une una intensa trayectoria de voluntariado y compromiso con el movimiento asociativo, especialmente en favor de las personas con discapacidad y de los colectivos más vulnerables. En 2021 obtuvo el XII Premio a la Solidaridad.

Trabajo, familia, cultura
y asociaciones
Francisco de Paula Díaz Argüelles nos recuerda sus orígenes familiares, su trayectoria profesional y su vida personal. Un nombramiento que supone para él “un anuncio que recibí con gran sorpresa y emoción por parte del Alcalde durante el Pleno previo a mi despedida por jubilación”. En presencia de su esposa y sus dos hijas, este reconocimiento se convirtió en “la guinda del pastel” de una jornada ya de por sí emotiva. Considera este título como “la máxima distinción que un antequerano puede recibir”. Expresa un profundo agradecimiento a la Corporación Municipal, sintiéndose una persona afortunada, y se compromete a compartir sus sentimientos y gratitud hacia la ciudad en su discurso de aceptación.
Su nombre, Francisco de Paula, es una tradición familiar heredada de su padre, Francisco de Paula Díaz Martínez, y de su padrino. Su madre fue Rosario Argüelles Muñoz. El espíritu emprendedor de la familia se remonta a su abuelo, Manuel Díaz Íñiguez, un industrial visionario que, tras empezar como empleado en Tejidos Rojas, fundó una gasolinera a principios del siglo XX en la salida de la ciudad. Este legado, que combinaba la gasolinera con un almacén de materiales de construcción, fue continuado por su padre y sus tíos.
Nacido en la casa familiar de la Alameda, su formación académica comenzó en el Colegio La Inmaculada, continuó con la Primaria en Los Carmelitas y culminó con el COU en el Instituto Pedro Espinosa. Posteriormente, se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Málaga. Aunque colaboró brevemente en el negocio familiar, su vocación de servicio público le llevó a prepararse oposiciones para interventor, marcando así su camino profesional en la administración.
Francisco de Paula es el segundo de siete hermanos. En 1986 se casó con Matilde Vicente Ruiz Muñoz, a quien conoció a los 14 años en La Vilecha, donde ambas familias veraneaban. Tienen tres hijos: Francisco de Paula, de 38 años, que es maestro y emprendedor online en Cataluña; y las mellizas Mati y Paloma, de 34 años. Es abuelo de dos nietos, Francisco de Paula y Mateo, hijos de su primogénito.
Durante su juventud, practicó baloncesto en los Carmelitas y, en su etapa universitaria, lideró un equipo de voleibol. Además, estuvo muy vinculado a las tradiciones de Antequera, participando como hermanaco en la Cofradía de los Estudiantes durante sus cinco años de carrera, portando a la Virgen el primer año y al Cristo de la Sangre los cuatro restantes.
A la labor municipal hay que destacar su faceta más comprometida a raíz de las circunstancias personales, en concreto el nacimiento de su hija Paloma con espina bífida. Esta situación fue el motor para la creación de la coordinadora CASIAC. “La asociación nació de la unión de padres que afrontábamos serios problemas para la escolarización de nuestros hijos con discapacidad en una época en que la educación infantil no estaba concertada ni regulada”. CASIAC se constituyó oficialmente en 1996 y, aunque se ha avanzado mucho en la inclusión educativa, Francisco subraya que el gran reto actual es la inserción laboral, defendiendo que las empresas deben ver la contratación como una ventaja por el gran compromiso que estas personas demuestran.
Además, participa en la Fundación Cristina Marina, que surgió para ejercer la tutela de personas vulnerables sin familia, garantizando su cuidado. Como complemento a su labor social, encuentra satisfacción personal en la Coral Ciudad de Antequera, una actividad que le ha permitido vivir experiencias como cantar en Nueva York y tener prevista una actuación en el Vaticano.
Sobre la ciudad de Antequera define a los antequeranos como embajadores de su ciudad, muy suyos pero acogedores, destacando el carácter conservador de Antequera en el sentido de apreciar y proteger su patrimonio. Señala la salud mental y la soledad en las personas mayores como los problemas sociales más acuciantes. En este contexto, lanza una propuesta clave: unir las fuerzas del mundo cofrade y el mundo solidario, dos potentes motores de dedicación y tiempo, para generar un mayor beneficio para la ciudadanía.
Al hablar de distinciones, sugiere reconocer públicamente a personas cuya labor callada ha sido fundamental para la ciudad. Entre ellas, Manuel León, aparejador municipal, y a Agustín Puche Muñoz, ingeniero técnico artífice de mejoras. También destaca la labor de la asociación Casa de Asís cuyo trabajo califica como digno de “quitarse el sombrero”.





