lunes 4 marzo 2024
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José Antonio del Pino: el personaje que multiplica la pasión por el Carnaval en Antequera

José Antonio del Pino Rodríguez nació con el arte como don. Quienes le conocen desde pequeño, recuerdan su facilidad siempre para expresar con sus gestos cualquier situación. Fue uno de los fundadores de la chirigota antequerana hace 20 años. Y en este 2023 ha representado la figura de Jesucristo en la Última Cena.

Todo empezó de niño. “Recuerdo que a mi madre le encantaba el Carnaval y ella escuchaba el de Cádiz por la radio antes que se diera por televisión. No se me olvidará cuando estaba escuchando una letra de Manolito Santander y verla feliz, me marcó y yo quería sentir lo que ella”.

Pronto empezó a vestirse en Carnaval. “Eran los años de una calle Estepa llena cuando con los amigos de los Termitas, cogimos un montón de colchones y nos vestimos con batas y rulos en la cabeza y cuando decíamos… ¡a dormir!, nos tirábamos al suelo y la que liábamos en la calle”.

El origen de la chirigota se remonta a una época donde “mi mujer era pasante del recordado Juan Luis Moreno, y un día cenando con él y su hermana, salió la conversación del Carnaval, contamos chistes… Y le dije a Perry que tendríamos que montar una chirigota”.

Pasó el tiempo y un día le llamó Juan Manuel Ruiz Cobos y “me dijo: ¿tú te acuerdas de lo que dijimos de montar una comparsa? Y nos reunimos en el taller que tenía Santi Mejías en la calle Nueva. Apareció Juan Segundo, un gran referente, Santi, Perry, Quino Vida, Pepe Cantos, Pepe Carbonero… Y ahí empezó todo y siempre hemos salido salvo el año del COVID”. Él junto a José Carbonero son los dos que quedan desde el inicio de este referente del primer cuarto de siglo XXI.

https://youtu.be/2mdeZiIgWEY

Horno San Roque

‘La última y nos vamos’ en el Carnaval de 2023
Tras la fiesta, siempre quedan con la familia en una casa rural. “Es cuando empezamos a sacar nuevos tipos para el próximo año. Esta vez partíamos de buscar algo familiar y empezamos con la idea de algo como una cena de Nochevieja con los cuñados, luego salió Nochebuena y surgió… la Última Cena de da Vinci y nos callamos todos y dijimos… ¡‘La última y nos vamos’! Y ahí surgió todo”.

Reconoce que “era complicado, pero estamos muy contentos y así seguimos”. Los personajes fueron decisión del director, Javi España que “es increíble y sabe muy bien qué hacer, tiene un humor muy bueno y así es más fácil conseguir lo que creo estamos haciendo: compartir esta fiesta con la gente”.
Reconoce que “es el año que más nos hemos reído ensayando con las letras. La pose estaba muy estudiada. Ver los grupos del cuadro para que todo se quede marcado fue una pasada”.

“Ha sido un cúmulo de alegrías, de plantear el disfraz, los ensayos, cómo hemos preparado las letras para que nadie se sienta ofendido y sea una diversión”.

Para Del Pino Rodríguez, “Jesucristo es el ‘influencer’ más importante que ha tenido la Historia”; por eso era “una responsabilidad porque es un tipazo, complicado, pero alegre. Jesús cuando evangelizaba quería transmitir alegría y cercanía”. Se confiesa cristiano y expone que el personaje se ha hecho con todo el respeto.

A todos los que tienen en su interior este arte de cantar en Carnaval, les pide: “Que se olviden de complejos y que se dejen llevar por lo que son para disfrutar estos días. Sin ofender, puedes ser feliz en Carnaval”.

Insiste en el nivel que tienen las agrupaciones locales hoy en día. “Hay tres agrupaciones más dos romanceros, con un nivelazo increíble, porque escuches a quien escuches, te lo vas a pasar muy bien”.

Ve muy acertado que el Carnaval se lleve a varios puntos y para mejorar: “Calle. La fiesta, sea feria, Semana Santa o Carnaval, se nota que el pueblo quiere calle. En Semana Santa es pasión, la gente lo vive, pero es en la calle”.

“Ha cogido una inercia muy grande, hay una concejal que está apostando mucho por el Carnaval”. Ante ello, insiste: “Vuelvo a pedir que intentemos que haya calle, que tú estés en la calle cantando y tener un sitio al lado para tomarte una copa”.

Sueña con un año donde se pueda vivir el Carnaval como lo que surgió el sábado entre la Alameda y San Luis. “Cantamos en el Malabar y allí al terminar, cenando, escuchamos música en la calle. ‘Los niños’ habían puesto el altavoz y había un gran ambiente. Se montó una fiesta improvisada… bailando, brindando… ¡eso es lo que falta! Luego estuvimos en San Luis cantando y se acercaron por lo menos doscientas personas”.

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel el sábado.
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