jueves 23 julio 2026
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Los Dolores promueve una misa de acción de gracias por el Beato Tiburcio Arnaiz en Antequera

La iglesia de Santa Eufemia de Antequera acogió el lunes 20 de julio, una misa de acción de gracias promovida por la Cofradía de los Dolores, dedicada al Beato Tiburcio Arnaiz, cuya hermandad custodia y venera una reliquia del beato desde esta Cuaresma.

Coincidió con la misa parroquial de Santiago, que se celebra los lunes a las 20 horas en la iglesia de Santa Eufemia. Se aunaron las dos celebraciones en una Eucaristía sin tener que duplicar misas en un día laborable.

Su fiesta principal fue el sábado 18, pero litúrgicamente no se podía celebrar el fin de semana, por lo que se optó por este lunes en el templo parroquial. La misa fue presidida por el párroco Francisco de Paula Aurioles y contó con el acompañamiento musical al órgano de José Antonio Morales.

Tiburcio Arnaiz Muñoz nació en Valladolid el 11 de agosto de 1865 y se trasladó a Málaga, donde falleció el 18 de julio de 1926. Perteneció a la Compañía de Jesús y fundó, junto a María Isabel González del Valle, las Misioneras de las Doctrinas Rurales, con objeto de ayudar a los pobres, poniendo un énfasis particular en las clases trabajadoras y las personas que viven en las zonas rurales.

 

La homilía que lo enlaza con San Manuel González y Antequera

El párroco de Santiago y San Pedro compartió que el sacerdote diocesano vallisoletano, ingresó en la Compañía de Jesús tras la muerte de su madre; eligiendo la Provincia Bética para formarse sin notoriedad. Se centró en el Corazón de Jesús, con un trabajo incansable en Málaga y su provincia, donde visitó, como el caso de Antequera, conventos, parroquias, retiros y dirigió ejercicios espirituales como sería la iglesia-conventual de las Mínimas.

Destacó que tuvo una destacada incursión en barrios marginales (Perchel, Trinidad, zona de San Andrés) con resistencia social a su apostolado, perseverancia pastoral y caridad operativa. Buscó educar elites para servir a los pobres; con espiritualidad como fundamento y caridad como ejecución.

Formó parte de unos tiempos con auge de consagraciones y entronizaciones. Defendió que la consagración exterior debe reflejar consagración interior. «El latido personal debe calibrarse con magnanimidad, paciencia y exigencia de Cristo»

Hoy en día, hay una pérdida de símbolos en hogares y parroquias que indica el desplazamiento de Cristo del imaginario y la praxis; sustitución por ídolos contemporáneos como signos de desorientación. Por eso es importante que movimientos como las cofradías, a veces envueltos en celofán, pueden ocultar intereses no legítimos.

Es por lo que pidió a los presentes  seguir en exclusiva a Cristo como único eje legítimo. El evangelio de Jonás valida la conversión por anuncio centrado en Él. Por eso se debería de ordenar todo: identidad, símbolos, acción social, al Hijo de la Virgen. «Blanco es blanco, negro es negro» buscando una exigencia moral sin medias tintas.

Terminó la misa, subrayando que en Antequera existe una devoción latente, pero socialmente rezagada frente a estímulos festivos y deportivos como se comprobó el fin de semana con el éxito de España. Es por lo que es loable ver iniciativas como la de los Dolores que ha “abierto brecha” al llevar la oración al espacio público y debe convertir ese avance en hábito comunitario mediante la adoración eucarística, reactivando la Adoración Nocturna que fue vigorosa en la ciudad.

El padre Arnaiz puede ser un modelo a seguir porque caminó por estas calles de Antequera, siguiendo a San Manuel González, quien impulsó la Adoración en Málaga. Así, ante su nuevo cometido diocesano, desea reinstalar prácticas de adoración en parroquias, cofradías y asociaciones, con foco en jóvenes y adultos. Y de esta manera trasladar la devoción del templo a la calle para disputar el uso del espacio público con la cultura del ocio. El riesgo es «la fatiga y la indolencia cívica»; el antídoto es disciplina  con el deseo de “no me canse” como compartió el santo con sangre antequerana.

Por último se dio a venerar la reliquia del Beato, que se trasladó hasta el templo patronal, así como un retrato impreso bajo el altar patronal de Santa Eufemia.

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel.
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