Dos meses pasan – y los que restan- de la invasión pocas veces vista y menos imaginada de la ciudad de Ceuta. Una invasión que ha privado de sus derechos adquiridos con mucho esfuerzo y sacrificio a la población ceutí, que ha sumido en un caos a una ciudad que entiende, practica y defiende la convivencia como pocos y que ha permitido ver la altura de miras de algunos gobernantes que sin insultos, sin golpes bajos y con una excelsa educación claman la ayuda del Estado para una ciudad autónoma a la que se le ha privado de sus derechos. Nos referimos a Vivas. Sí, al Sr. Vivas, un político al que el macarra de bolera, nuestro presidente, Pedro Sánchez, (al que no votaron los españoles pero se hizo con el gobierno vendiendo España), desprecia en los pasillos del Congreso en lugar de respetarlo por la paciencia, la seriedad y el saber estar que está mostrando a todos los españoles. ¡Ya quisieran Sánchez y sus acólitos -todos los sanchistas- tener la educación del presidente ceutí!
En el otro lado, un gobierno -el de España- que se vendió ya hace muchos años (nadie debe olvidarlo) a los proetarras, separatistas y palmeros de Bildu; unos ministroscon titulación y formación universitaria pero con muy poca vergüenza. Algunos, como es el caso de Oscar Puente, insultando a jueces y vapuleando a todo el que se le ponga por delante. Y una ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, que deja su gran perla afirmando que todos los jóvenes se quieren quedar y se van a quedar. ¿No se van a quedar? Se lo están regalando todo: derechos gratuitos pero cero obligaciones.
Un gobierno que trata de justificar una y otra vez algo injustificable: hablar de migración cuando se ha producido una invasión de Ceuta, España y Europa de un bloque (dicen 80.000) de personas a las que únicamente faltó ponerles la alfombra roja. ¡No le faltarían ganas a todos los oportunistas y gentes de ONG como la abogada Sofía Cánovas que no dudó en afirmar en televisión que se sentía mas segura andando por las playas del Trampolín que por el centro de Ceuta, tirando así por el suelo a una población tolerante y respetuosa con las culturas judías y musulmanas como han sido los caballas.
¡Qué panorama más difícil estamos mostrando y dejando! Una España y una sociedad amamantada bajo el paraguas del escudo social fortalecido por la enorme subida de impuestos; con unos gobernantes, empezando por el presidente, que antepone sus intereses a la defensa del Estado, y algunos ministros, como es el caso de Marlaska, elaborando un listado de periodistas contrarios a sus ideas para tenerlo como documento de trabajo ¿Estamos siendo conscientes de lo que están haciendo?
Cabe preguntarse: ¿Qué puede pasar? Ceuta está convertida en un polvorín (no es para menos) y los ceutíes cansados, hastiados y no oídos claman a voces una intervencióndel Estado. Un Estado, que con Sánchez a la cabeza, ha dejado Ceuta en manos de unos invasores que entraron con lo puesto pero que campan por Ceuta con todo tipo de lujo a costa de los que nos levantamos para trabajar a diario: tarjetas de crédito , móviles de última generación, acceso a wifi gratis y un suma y sigue…
El caso de Ceuta puede ser la guinda más grande de un pastel que huele a podrido desde hace ya muchos años; puede presentarse como la gota que ha colmado el vaso de la desvergüenza, pero también puede ser para Sánchez una prueba irrefutable de que haga lo que haga los españoles no lo van a echar. Tal vez, no nos lo hayan dicho, Sánchez es la pieza que necesitaban algunos países para debilitar aún más a Europa y fortalecer algún país en el norte de África. La Europa ausente y un Sánchez que se esconde pero que resiste por que llena estómagos y reparte a migrantes.
La creación de un mando único un mes más tarde y la inanición de un gobierno que miró continuamente para otro lado son la mejor prueba del desgobierno y de la dejadez de las funciones de un estado serio, como debe ser España. Respuestas extraordinarias que se esperaban han sido sustituidas por videos donde se cuelgan medallas por sus acciones: no hacer nada. ¡Ahí están las fotos!
Nada ocurre, ni va a ocurrir. O los españoles, todos juntos, nos echamos a la calle y convocamos una jornada de huelga -no ya para echar a los invasores, sino para reclamar un gobierno que nos defienda- o nos encontraremos con una España donde el Estado, como se está demostrando, no nos está garantizando nuestra protección.
A pasos agigantados aumentará la frustración, la tristeza, la angustia y la desesperación…El Estado ni está ni se le espera. No hay voluntad de Estado por que los que están son voceros y corruptos.
Allá por 2015 el macarra número 1 de España dijo a Rajoy: “el presidente del gobierno tiene que ser una persona decente y usted no lo es”.
¿Está siendo decente Sánchez con todos los españoles y especialmente en estos momentos con los ceutíes? Ahí, una vez más, lo dejo. Sánchez debe recordar que nada es para siempre y que a cada guarro le llega su San Martín. Mientras tanto, The Show Must GoOn.




