lunes 24 junio 2024
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Otro verano

El sol anda a pleno rendimiento. No se cansa, ni un solo instante, de enviarnos su riqueza,  que es la misma que la nuestra. Se sabe necesario, y se funde con nuestra tierra en un abrazo tan fuerte y continuo, del que es casi imposible despegarse. Pero este año, que las circunstancias han desalentado a un turismo, que en estas fechas, abarrotaban aeropuertos de familias y maletas, llenas de ropa ligera, algún que otro libro y muchas ilusiones,  está más solo que nunca, no vienen de fuera a buscarlo con la ansiedad y deseo de otras temporadas, y los de casa, tan poco se fían mucho de relajarse bajo sus fuertes rayos. 

Pero es lo mejor que tenemos, o dicho de otra manera, lo único que tenemos. Por eso en el reparto de este año cabemos a más, bastante calorcito y temperaturas disparadas que en el norte de nuestra España, andan perturbados, preguntándose, con incredulidad, dónde ha ido a parar ese  frescor, tan agradable, que es la envidia de los achicharrados del sur. Ya se sabe que el sol está acostumbrado en nuestra tierra a tener muchos clientes, y cuando nota su falta, va a buscarlos dónde pueda encontrarlos y no se molesta nunca en preguntar si desean su presencia. Manda, y aunque oye muchas quejas, ignora a quienes se lamentan en su contra.

También es posible que nos esté dando nuevas oportunidades, y nos quiera despertar del letargo que produce el ocio. Conocedores, además, que la vida social, que tanto amamos y nos hace sentirnos tan felices,  va languideciendo con normas impuestas y el miedo real al contagio, que nos debe mantener en guardia, pero no llevarnos a actuar de manera catastrofista;  habrá que buscar alternancia y aprovechamiento a esa maravilla de estrella que nos ha tocado en suerte tener. Los cálidos y largos días deben tener una razón de ser, aunque no estén presentes el agua y la arena.

Quizá sea el momento que nos empuje a buscar soluciones a problemas que van a ser continuos y las renovables cojan fuerza, se extiendan como un mar de acero y genere esa electricidad que tanto uso hacemos de ella. Si hay algún bienestar del que podamos beneficiarnos, no deberíamos darles las espaldas. Urge ser avispados para evitar que se establezcan en otro lugar.

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