Abrimos los ojos a una realidad humana de inseguridad, guerra, corrupción e individualismos que nos interpelan. Muchos ya están creyendo que gracias a la inteligencia artificial ya no hay problemas ni dolor, si sufrimiento ni barreras que nos pongan limites. Estamos viendo como las guerras ya se manejan desde los ordenadores donde se matan hombres y mujeres inocentes.
Ante esta acelerada visión un tanto negativa y destructiva de la humanidad, vamos a celebrar el Misterio de la Santísima Trinidad. Es vivencia de un misterio de luz, gloria y amor de la Santísima Trinidad. Es la visión optimista de que con nuestra fe en un Dios comunidad no estamos solos pues Dios es fortaleza y comunión de amor. Es la hora de alegrarnos y ser optimistas porque estamos ante un Dios que es amor que se comparte.
Leemos en el evangelio de este domingo que “El Padre tanto amó al mundo que entregó a su Hijo”. Con esto Jesús destaca que Dios no quiere condenar al hombre. Constatamos como la fe abre a la vida y a la luz, mientras que la incredulidad cierra el corazón. El texto invita a confiar en un amor que se entrega sin medida. Por lo tanto creer en Jesucristo es aceptar ser transformados por la gracia divina y vivir con fidelidad a su enseñanza y a su persona
Recordemos que en un mundo en donde se destaca el individualismo, Dios no es solitario. Él es Uno que une. Dios es familia y comunidad de amor. Estamos ante la comunidad más perfecta, porque siendo distinta, todo es común; que, por lo tanto, hay un Dios dialogo, comunicación y comunión. Dios es Padre, la fuente, el Amor fecundo; que Dios es Hijo, la Palabra, el Amor agradecido y confiado: Que Dios es Espíritu, la Flor, el Amor hecho abrazo.
Si Dios es Padre, entonces somos hijos e hijas de Dios. Piensen en lo que los padres y madres quieren a sus hijos. Imaginarnos a Dios Padre con una mano sobre nuestra cabeza. Si Dios es Hijo, es por tanto hermano nuestro, o que significa cercanía, ayuda y amistad. Imaginemos al Hijo, a Jesús como mano amiga, la que se ofrece para acompañar y para ayudar. Que Dios es Espíritu significa que es como un desbordamiento de Dios, es el Amor hecho don y abrazo. Imaginemos el Espiritu Santo como el aliento que anima y respira dentro de nosotros.
También hemos de tener en cuenta que existen imágenes negativas de la Trinidad, iconos antitrinitarios, que profanan el misterio. ¡Son tantas!. Por ejemplo las guerras actuales marcadas por la violencia sobre la persona, la muerte sobre la vida. Están también los ricos epulones de hoy día. Son personas o naciones, como signo de la insolidaridad e injusticias asesinas. El hombre o mujer solitarios, narcisista, como negación de relaciones y falta de apertura al otro. Y finalmente tengamos en cuenta la esclavitud moderna, la intolerancia, el espíritu autoritario y dictatorial, como falta de respeto a la dignidad y los derechos de la persona.
Finalmente hoy están de fiesta y alegría, los Trinitarios, una antigua Orden que nació hace más de 800 años, fundada por San Juan de Mata con el fin de liberar a los cautivos en nombre de la Santísima Trinidad. Hoy la Familia Trinitaria, religiosos, religiosas y laicos llevan por todo el mundo esta antorcha de Dios Trinidad y libertad a los cautivos. Ellos están presentes en parroquias, colegios, hospitales, santuarios, universidades, casas de acogida, cárceles, emigrantes y en todo lugar donde los pobres y marginados claman vida, dignidad y libertad. ¡Gloria a Dios Trinidad y libertad a los cautivos!




