Pedía el Pregonero de la Real Feria 2013, nuestro amigo y compañero Juan Carlos Jiménez, que olvidáramos los problemas, haciendo un alto con ellos en los días de Feria y que sirvieran para unirnos más, para buscar soluciones entre todos y, entre todos, intentar pasar estos dichos duros tiempos lo mejor posible.
Coincidía con lo que pedíamos en nuestra Editorial y, aunque muchos “feriantes” nos han dicho que se nota “la crisis”, todos, o la inmensa mayoría, coincidían en que ha habido “movimiento”: bastaba ver cómo estaban las casetas cofrades en la Feria de la mañana, la asistencia a los mejores conciertos o a la Plaza de Toros. Demostraban que, dentro de todos los problemas que estamos atravesando la gente quiere su Feria, como una vía de escape al momento que vivimos y, lo que es peor, a lo que nos espera, según los expertos en estas cosas.
Ausencia de destacados políticos, salvo el diputado nacional Ángel González, y los delegados de la Junta en Málaga José Luis Ruiz y Manuel García, porque Málaga hizo coincidir su Feria con la nuestra, acostumbrados como están a saltarse las tradiciones como les venga en gana, a usar su poderío económico sobre el modesto nuestro.
Con todo, su feria taurina a penas tuvo un lleno, cuando aquí de los tres espectáculos que montó José Luis Lara –animado por la alcaldía–, de tres corridas, los llenos y casi dos tercios; éxitos arrolladores de todos los toreros y de las ganaderías y aficionados malagueños en los tendidos donde está asegurada una buena tarde en cada corrida.
En los conciertos… igual que en los Toros: los mayores llenos, en los espectáculos que gustan más al público, como ese trío de veteranos Lorenzo Santamaría, Jeannette y Micky, “el loco” de Los Tonys, el de la Armónica o la tan en moda India Martínez que entusiasmaron al público. Por cierto, para los veteranos del año que viene, nos permitimos sugerir a “El Consorcio”, de Mocedades y Compañía… Lo otro no se consiguió: lamentablemente. Nada más terminar la Feria, críticas de un grupo con el actual equipo de Gobierno por una Feria hecha con la escasez de medios que todos conocemos y sin valorar lo mucho bueno que vimos. Lo mejor, el ambientazo en la Alameda y en las casetas. Y los toros.
Gibraltar Español. Era un eslogan de los años 50, reivindicando algo que, con el beneplácito de la ONU, se viene consintiendo desde hace más de dos siglos. Si antes era refugio de los piratas que asaltaban barcos españoles para robar los tesoros de América, hoy son refugio de piratas que no cotizan, que “blanquean dinero” y que presentan el hecho de que para unos siete u ocho mil habitantes, hay más de cuarenta mil industrias censadas. A ver cómo hacen las cuentas. Pues no contentos con eso, no paran de robar, ahora terreno español, con los famosos bloques que no sólo impiden la pesca en nuestras aguas, sino que serán la base para los espigones que quieren hacer.
Y la UE y la ONU, mirando para otro lado… ¡Pobre España!