La Real Feria de Agosto de Antequera de 2026 ya tiene su Cartel: una pintura del artista Ángel Calle que a través de tres mujeres se recorre la historia por el traje de flamenca ante una panorámica nocturna de la ciudad con aires cubistas. Fue presentada por Francisco Ruiz en la tarde-noche del viernes 31 de julio en el patio del antiguo Hospital de San Juan de Dios.
El acto fue conducido por el jefe de Prensa del Ayuntamiento, Pablo Javier Guerrero, quien tras su saludo inicial, directamente pasó a presentar a Ruiz Jiménez, sin intervención musical inicial. Seguidamente habló el abogado que fuera presidente de la Agrupación de Cofradías para llamar en el ecuador de su intervención, al propio artista y al alcalde Manuel Barón para que presentaran la obra pictórica. Tras media hora de intervención, Guerrero volvió para despedir el acto. Un Cartel que nos evoca además de a Rafael Sanzio, al cubismo de Picasso en el paisaje o al Cartel de Antonio Alamilla de 2010.
Se contó con la presencia del alcalde de Antequera, Manuel Barón, la teniente de alcalde delegada de Fiestas Mayores, Tradiciones y Promoción del Flamenco, Elena Melero, acompañados por el secretario primero de la Mesa del Parlamento de Andalucía, José Ramón Carmona; la delegada territorial de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda de la Junta de Andalucía en Málaga, María Rosa Morales; el vicepresidente de la Diputación de Málaga y primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Antequera, Juan Rosas. Así como el equipo de Gobierno y concejales de la oposición.
Estuvieron también la pregonera del 2025, María Rosales, la Regidora, Lourdes Moreno; así como los protagonistas de 2026: la Regidora Macarena Espinar y los pregoneros de ADIPA: Milagros Fernández Pérez, José Roda García, Susana García Prados y Eva Ortiz Arjona, además de las ‘manolas’.
Francisco Ruiz ha sido el encargado de descubrir y acercar al público los detalles y significados del cartel mediante una presentación especialmente solemne y elaborada, en la que ha puesto de relieve tanto la trayectoria y sensibilidad artística de su autor como los elementos que conforman la obra.

La presentación de Francisco Ruiz: historia, cofradías y Ángel Calle
Ruiz Jiménez fusionó agradecimientos institucionales, memoria histórica de feria y una exaltación de la identidad local. Culminó con el análisis iconográfico de la obra de Ángel Calle que reinterpreta “Las tres gracias” de Rafael para homenajear a la mujer antequerana y la evolución del traje de flamenca.
Citó a los protagonistas de la edición anterior: Ignacio Arcos, autor de la presentación del cartel año pasado, obra de Alejandro Naranjo, cuya “buen nacer” situó el listón a gran altura. Confesó sentirse con una mezcla de gratitud y “cierta dosis de inquietud” ante la responsabilidad asumida este año. Porque además de presentar el cartel de la fiesta, asume el “bendito honor” de dar voz a la obra de don Ángel Calle. Su objetivo era “estar a la altura” del arte y la generosidad del artista y de las expectativas de Antequera, subrayando el orgullo que implica tomar la palabra como antequerano que ama sus raíces, tradiciones y el “olor a feria” que se palpa en el aire estival.

Exaltación de la esencia y tradición de la Feria
Subrayó la feria como un acontecimiento que, más allá del protocolo, invoca encanto, belleza y alegría. Señala el momento exacto del verano en que la Vega “empieza a ver de otra manera”: no sólo por el calor, sino por el aroma de reencuentro y la tradición que se despierta en vísperas de algo grande. La Real Feria de Agosto de 2026 “esculpe su silueta” en el calendario de la ciudad, hunde sus raíces en el privilegio real y se remonta a siglos en que comercio y fiesta coexistían bajo la mirada del Torcal y la Peña de los Enamorados.
En esta lectura, la antigüedad no es vejez sino solidez; cada bombilla del Real y cada acorde musical lleva el eco de nuestros abuelos, y la feria conserva una atmósfera heredada que debe transmitirse intacta a las nuevas generaciones. El pilar operativo y espiritual de esta esencia recae en las hermandades y cofradías, custodias de un patrimonio que no se confina a los templos. En agosto, sus miembros transforman las casetas en “altares de la hospitalidad” mediante horas de trabajo tras las barras, soportando el calor con sonrisa constante, y modelan espacios de convivencia, gastronomía y reencuentro. Reivindica facilitar al máximo el montaje de casetas por cofradías y asociaciones, pues “el corazón de la feria palpita” al ritmo de estas entidades.
La feria vive hoy una dualidad armónica: de día, el Paseo Real con ese «bendito oasis de sombras, frescura y cocina tradicional» que encarna la elegancia espontánea y el ámbito familiar, donde generaciones se entrelazan. De noche, el recinto ferial asciende en vibración y monumentalidad, iluminándose como constelación de bombillas para la juventud, la música hasta el amanecer y los cacharritos que encienden los gritos de emoción.
Evoca además objetos patrimoniales que forjan memoria: el “coche de las presidentas”, un coche de caballos con más de 100 años, bien mueble de valor incalculable que requiere restauración impostergable. Y el camión de riego municipal que cumple 100 años y ha sido reubicado noblemente para cuidar el albero de la plaza de toros en tardes de feria. Su presencia en la plaza —recorriendo el círculo perfecto, asentando el polvo con “fina lluvia”— tiende un puente entre ayer y hoy y rinde homenaje a los trabajadores municipales que lo han mantenido impecable.
Finalmente, se proyecta la mirada hacia 2028: el primer centenario de la corrida goyesca de Antequera, la segunda más antigua de España, un “acontecimiento” que colocará a la ciudad en el epicentro de la cultura taurina. La feria de 2026 funciona como prólogo de esta cuenta atrás, que debe vivirse con expectativa máxima.
Elogio a la trayectoria del artista: Ángel Calle
Destacó que su vocación artística se manifestó desde los seis años. Aunque el maestro Antonio Muñoz Rama alentó su camino hacia la arquitectura, las circunstancias familiares lo condujeron al negocio de muebles de su familia, donde adquirió saberes sobre maderas, metales y geometría, y desarrolló una memoria gráfica singular.
En el servicio militar en Barcelona fue “Jefe de Gabinete de Torres”, levantando maquetas de una amplia zona fronteriza; participó como instructor y, junto con un amigo, se vincula a trabajos del pabellón español de una feria internacional, lo que le llevó a estudiar en profundidad la obra de Dalí. En agosto de 1958 regresa a Antequera para diseñar muebles, terminándolos con policromía y dorado. Más tarde se traslada a Madrid, se matricula en el Centro Politécnico Superior y de Fomento de las Artes y Estéticas y, durante el segundo año, obtiene el primer premio del Primer Concurso Internacional de Arquitectura Interior por el mejor proyecto ecológico. Completa tres cursos de Historia del Arte y dirige reformas de despachos y áreas de descanso en ámbitos institucionales de máxima relevancia: Presidencia y Vicepresidencia del Tribunal Supremo, Presidencia de las Cortes y del Consejo del Reino.
En los años 70 se traslada a Málaga como Director Técnico de una empresa de apartamentos turísticos, responsabilizándose de la decoración de 18 edificios y más de 5.000 apartamentos. En marzo de 1965 homologa el título de diseñador de interiores en la Federación Internacional de Arquitectos de Interior, facultándose para ejercer internacionalmente. Trabaja en exclusiva para entidades bancarias, diseñando y decorando 43 oficinas.
Su labor se extiende a templos y capillas de la provincia: el Sagrario de la Iglesia de Santa María (Málaga), el altar de la capilla de la Madre Carmen y la restauración y ornamentación del camarín de la Virgen del Carmen, hermandad de la que fue Hermano Mayor. En Antequera dirige la reforma del Colegio María Inmaculada, con seis vidrieras emplomadas dedicadas a la Virgen, una mesa de altar inspirada en la cubierta de bóveda, un sagrario de hierro forjado y bronce de inspiración gótica y la almendra mística del Pantocrátor.
Su firma ha iluminado numerosos carteles: 2018 (Agrupación de Cofradías de Gloria, Málaga), 2019 (Virgen de Fátima, Málaga), 2021 (Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, Antequera), 2024 (Virgen del Carmen, Fuengirola) y 2024 (cartel oficial de la Semana Santa de Antequera con la Virgen de la Soledad). En marzo de 2022 es nombrado Académico de Honor por la Real Academia de Nobles Artes de Antequera y, recientemente, recibe la Medalla de Oro de la Jarra de Azucenas, una de las máximas distinciones municipales.
Desvelado y análisis conceptual del Cartel “Las Tres Gracias”
Tras descubrir el cartel, el análisis iconográfico se apoya en la referencia al original “Las tres gracias” de Rafael Sanzio (1504), representación del ideal de belleza clásica —encanto, belleza y alegría— que en el Renacimiento se muestra desnuda por su pureza sin artificios. El cartel reinterpreta el mito y lo transforma en celebración local: las gracias devienen mujeres de Antequera, protagonistas y alma de la fiesta, síntesis de elegancia y alegría contenida. El fondo es un paisaje leve que insinúa la ciudad, sin tópicos (lunares, farolillos, luces) para no desviar la atención del motivo principal.
La composición circular se conserva, pero se altera el juego de brazos y el contacto físico para vincular la vanguardia del cartel con la herencia renacentista. Cada figura encarna una etapa de la tradición del traje de feria: la izquierda luce el antecedente del traje de camino, el “goyesco” inspirado en las majas de Francisco de Goya y Lucientes, evocando la primera feria de 1748, con detalles como por pingo, jubona o chaquetilla y abanico como lenguaje visual. La derecha representa el presente: el traje de flamenca contemporáneo, único vestido regional que evoluciona como prenda de alta costura, modulada por pasarelas y dictados de moda. La central funge de nexo entre ambas épocas: el traje de flamenca de los primeros años del siglo XX, periodo transgresor y cosmopolita de siluetas desestructuradas y sensuales.
El artista sustituye las manzanas de oro —símbolos de inmortalidad y belleza en la mitología— por abanicos, complementos característicos del traje de feria; la figura central además porta un sombrero típico. La tipografía, ejecutada a mano para esta obra, no es digital: su trazo consistente y personalidad arrolladora revelan un pulso de maestro, integrándose armónicamente con la imagen, asegurando legibilidad a distancia y evocando la luz y energía propias de los días de feria. El orador reivindica la originalidad de esta reapropiación cultural, que eleva la fiesta popular a la categoría de Bellas Artes, al entrelazar el Renacimiento clásico de Rafael con el folclore y la evolución de la moda flamenca.
El cierre ensambla los hilos del discurso en un reconocimiento al talento de Ángel Calle como mejor embajador para anunciar la feria y a la necesidad de que Antequera ponga el foco sobre sus creadores para otorgarles el lugar que les corresponde en su historia artística. Se enfatiza que la feria —con su combinación de día y noche, centro y recinto, tradiciones centenarias y seguridad para miles de personas— no surge de la improvisación, sino del trabajo coordinado del Ayuntamiento, su Alcalde y el equipo de gobierno: limpieza al amanecer, seguridad, cultura, fiestas y mantenimiento encajados con precisión. Se formula un aplauso público a los trabajadores municipales cuyo esfuerzo silencioso sostiene una feria modélica, accesible, segura y radiante, y se invita a antequeranas y antequeranos a disfrutar con orgullo de la Real Feria de Agosto de 2026 y de sus artistas.




















