martes 23 julio 2024
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La Conquista de Antequera y Santa Eufemia por Juan Manuel Moreno

Han pasado ya 14 años de aquel verano en el que Juan Manuel Moreno, Ángel Guerrero y la Madre María de los Ángeles dejaron para la historia y nuestros recuerdos, el pregón que abría los actos del Sexto Centenario de Antequera, su Recristianización y la Proclamación como Patrona de Antequera.

Para esta ocasión, recuperamos alguna de las aportaciones del catedrático Juan Manuel Moreno García, que nombró al Infante don Fernando como “Mío Cid Fernando” y rescató algunas de las palabras que Eufemia ofreció antes de su martirio. Al estar en estas fechas, del 613 aniversario, consideramos que son un buen momento para volver a recogerlas y que así sigamos conociendo más y mejor nuestra historia.

Soñamos con viajar al pasado y volver a escuchar al maestro de maestros. “Todo esto es verdad. Y nadie se atreverá a negarlo. Mas lo cierto es que los cielos fueron pregoneros de la gloria de Santa Eufemia, y después de tomada la Ciudad en 1410, fue elegida la Primera Patrona de Antequera en clave temporal y seis siglos lleva ejerciendo su patronazgo”.

Si su nombre nos llevó a contar los días que faltaban para este pregón, más aún cuando con su voz y forma de expresar con las manos, nos deleitó con otra gran lección de antequeranismo y de antequeranear. “Y aquí la tenéis, junto a nosotros, Santa Eufemia de Calcedonia, virgen y mártir, simbolizada en esta admirable imagen obra de Andrés de Carvajal y Campos del año 1757; realizada en su taller de escultura de la Calle Carreteros, acera de la derecha del Colegio de Niñas Huérfanas, antes de llegar a la embocadura de la Calle Higueruelos, en una casa arrendada a doña Josefa de Azevedo y Talavera, viuda del escribano Jerónimo Muñoz de la Vega”.

Casi no nos atrevemos a escribir por nuestra parte, pero atentos a esta descripción: “Cuatro meses y medio empleaste, Mío Cid Fernando, en el asedio de Medina Anteqira desde abril hasta septiembre de 1410. Con la mejor pericia situaste tus tropas en los cerros que como un apretado cinturón rodeaban la Madina y que más tarde, siendo ya cristiano todo el horizonte, serían conocidos con los nombres de Santa María de la Cabeza, Martín Antón, San Cristóbal, Vera Cruz y San Sebastián El Viejo. Y durante esta horquilla temporal, aplicaste los instrumentos bélicos más sofisticados de la época: bombardas, truenos, trabucos, bolaños, ballestas, lanzas… y las salteadoras bastidas traídas desde Sevilla”.

Antes de emprender el asalto a la Madina, “Mío Cid Fernando, llegó procedente de Sevilla el caballero Per Afán de Ribera con la espada de San Fernando en sus manos; te hincaste de rodillas y la besaste fervorosamente como quien acoge el mayor de los tesoros”. Se trata de la espada que se conserva en la Catedral de Sevilla.

Sigue dando todo detalle: “Garci Fernández Manrique, Carlos Arellano, Rodrigo de Narváez y Pedro Alonso Escalante fueron los primeros capitanes que subieron con sus banderas por la torre del asalto. Y Gutierre de Torres, Sancho González, Chirino Baeza y Gonzalo López de la Serna, los primeros soldados que asaltaron las torres albarranas. En un acto histórico como éste, sería indecoroso ahogar sus nombres en el silencio. Ellos están presentes”.

A la postre, Madina Anteqira se incorporó a la Corona de Castilla el 16 de septiembre del año 1410 coincidiendo con la festividad de Santa Eufemia. “Fuentes documentales de absoluto rigor histórico nos dicen que el Infante reunió a los principales de sus huestes y les dijo: “Es por costumbre que una vez conquistada una plaza del poder sarraceno, se elija el nombre del santo protector cristiano que ha de velar por ella”.

Los de Antequera se reunieron entonces en la vieja Mezquita de la Madina “transformada en cristiana Capilla de San Salvador para celebrar la Santa Misa e invocar el auxilio del Espíritu Santo ad petendam lumem et veritatem, esto es, para pedir luz y verdad en la delicada tarea de elegir a su Patrono”.

“Y tus seguidores, Mío Cid Fernando, escribieron en sendas cédulas de papel los nombres de los cinco santos que la Iglesia conmemoraba el día 16 de septiembre, data de la conquista de Antequera: Cornelio, Cipriano, Germiniano, Lucía y Eufemia. Todos ellos mártires de la primitiva Iglesia, perseguidos por el poder romano, quienes sacrificaron la vida en aras de su fe (siglos III y IV)”.

“Insacularon las cinco cédulas en una pequeña arqueta y se extrajo de ella por suerte el nombre del santo que sería proclamado Patrono de la Ciudad de Antequera. Singular procedimiento de elección, inspirado sin duda por las fuerzas del cielo, porque las preferencias recayeron todas –y hasta por tres veces– en Santa Eufemia de Calcedonia, virgen y mártir, cuya onomástica celebra la Iglesia el día 16 de septiembre de cada año”.

Y el 14 de octubre de 1410 “entrabas triunfador en la Ciudad del Guadalquivir después de haber nombrado primer Alcalde de la Ciudad al valeroso Rodrigo de Narváez y Alguacil y Alférez Mayor a Gonzalo Chacón a quien entregaste el Pendón con que se ganara la plaza”.
La conquista de Antequera por el Infante Don Fernando y la proclamación de Santa Eufemia como Patrona de la Ciudad “son dos efemérides históricas que no se entienden la una sin la otra. El binomio Antequera-Santa Eufemia es indisoluble. Cualquier intento por descoser los dos términos de este binomio resulta estéril porque van pegados el uno con el otro como la uña con la carne”.

Porque “Antequera es propiedad de Santa Eufemia y Santa Eufemia es propiedad de Antequera durante seis siglos de estrechón mutuo lo han sabido los Cabildos Civil y Eclesiástico, las Religiosas Mínimas de San Francisco de Paula, las Hermandades y Cofradías, los espíritus selectos, los historiadores, los artistas, los orfebres, los indoctos, las piedras seculares de la romántica Plazuela de Santiago y hasta el relicario que en su pecho lleva el angelote que está hincado por encima del chapitel de la torre de San Sebastián”.

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