martes 20 febrero 2024
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Les dije que hablaríamos del Gobierno

Les dije que hablaríamos del Gobierno… aunque hace poco 1808/1842, un insigne escritor nos dejó un claro ejemplo de los actuales acontecimientos en total similitud. Tengan ustedes en cuenta que ni soy político, ni puedo serlo, circunstancias personales que no vienen al caso, y por ende huelga todo tipo de explicaciones. He vivido de cerca esta manifestación en la misma puerta de nuestro Ayuntamiento, a requerimiento y convocatoria ciudadana, dando con ello ejemplo y muestra de un descontento totalmente generalizado por todos los acontecimientos recientes donde se deja a nuestra nación, en un momento sin parangón a través de su historia democrática.

Todas las personas que de alguna manera por profesión o colaboración en un medio de comunicación, como éste el nuestro, debe de atenerse a unas mínimas reglas de respeto y profesionalidad, convirtiéndonos en fieles notarios de la información, sin quitar ni poner, antes bien, tan sólo y en distinto tipo de letra dar nuestra opinión personal al respecto sobre la noticia y agregando siempre la fuente y naturaleza del mismo. Hoy nos ocupan tiempos difíciles, muy frágiles, extremadamente delicados, y según mi corto entender y para ello y a colación, nunca mejor dicho, un buen y extraordinario amigo me ha dado pie para investigar en las Letras Españolas, donde cuál ha sido mi sorpresa encontramos a un escritor, en un artículo periodístico, en el cual he visto una similitud con los acontecerá de aquel entonces y los de ahora.

Y a tal efecto transcribo textualmente un artículo de Balbino Lozano, en el periódico La Opinión-El Correo de Zamora, en el cual nos habla de Espronceda y la política.
Y sigue diciéndonos de la historia de este escritor José Ignacio de Espronceda Delgado, nacido en la localidad de Almagro (Badajoz), el 25 de marzo de 1808. Escritor de la época del Romanticismo. A consecuencia de sus actividades intelectuales fue denunciado en 1825 y condenado a exilio de Madrid durante cinco años, luego fue rebajada la pena a tres meses. En 1827 marchó a Portugal, luego a Inglaterra y posteriormente a Francia como exiliado liberal. A partir de entonces se dedica a la política y el periodismo. Nuestro personaje murió de difteria en el 1842, a la temprana edad de 34 años. Breve pincelada del autor del poema que dejó escrito a colación con los momentos que vivimos, y que transcribo literalmente, y dice así:

“Oigo patria tu afición y no entiendo por qué callas, viendo a tus traidores canallas, despedazar la nación. Dando a un ingrato felon, estúpidas concesiones están haciendo jirones esta tierra milenaria, de gente, ayer solidaria, y hoy podrida de ambiciones. Lloras, porque te engañaron los que lealtad prometieron los mismos que te aplaudieron, y la ley corroboraron. Alevosía, traicioneros, bellacos y desleales, la convivencia entre iguales rompen con su felonia, y han de acabar la porfía, de inmundos cenagales. Buscando solo engañar, distorsionaron la historia para tumbar la memoria de las gentes del lugar. Anhelantes por medrar con su estúpida insolencia, rompieron la convivencia entre familiares y amigos; requiere firme castigo su ruin malevolencia.
Un tipo poco honorable quiso imponer sus ideas con maneras maniqueas, fraudulentas, miserables, arteras y despreciables. Medio milenio hermanados no lo separan un tarado dirigente provinciano, por mucho discurso vano desde su estado. ¡Basta! Gritó el pueblo fiel por toda la piel de toro. ¡Basta! Poned pie en pared a tanta provocación y cortado la humillación de estos cuatro hijos de perra, ¡no se trocea esta tierra, somos una gran nación!”.

Pues hasta aquí la transcripción literal de lo encontrado, tan sólo me resta que sean ustedes los que juzguen esta coincidente similitud con todo mi respeto a los políticos. Ya les dije que nuestra política andaba “regüertilla ¿u no?”. Así que aquí queda esto y que cada cual saque sus propias conclusiones. A mí, no me está permitido hablar de política, pero tan poco callo. Ruego disculpen por si alguien pueda sentirse ofendido por lo transcrito, pero he de ser respetuoso con la historia y los momentos coincidentes para ello. ¡Siempre a su entera disposición! Su seguro servidor, y ah, abriguense que viene frío.

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