viernes 12 junio 2026
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La futbolista Vero Portillo: “Yo con un balón en las piernas soy la más feliz del mundo”

Verónica Portillo Jiménez (Antequera, 31 de mayo de 2001) es el nombre de la primera mujer futbolista antequerana que tiene su propio avatar en el juego de la PlayStation FIFA de 2024.

Quizá no le den importancia, pero para aquellos que amamos el fútbol, este paso muestra su relevancia para estar en un juego que salta nuestras fronteras y en la que los millones de jugadores del mundo, pueden tenerla a ella, y cuando hablamos de ella, lo hacemos de Antequera. Porque creció jugando al fútbol aquí y siempre se enorgullece de su procedencia. La entrevistamos ahora que ha dado el salto a otra proyección internacional al jugar la Queens League con su equipo Balanceadas.

Hace años, con su padre Juan Manuel Portillo, mientras hacía un reportaje de la Unión Deportiva Antequera, quedamos en que si había noticias sobre Vero, nos avisaría y ha cumplido con su palabra. Vero Portillo fichó hace unas semanas por Balanceadas, equipo con el que se encuentra disputando estos días la Queens League España. Quedamos con ella para una entrevista en la que repasamos como es lógico, su carrera.

“Yo empecé en el Antequera, cuando se fundó la UD (Unión Deportiva Antequera) más tarde. Después pasé a jugar en el Granada. Estuve allí tres temporadas en la que en una de ellas tuve la suerte y pude disfrutar de un ascenso a Primera División con el primer equipo. Y bueno, eso me llevó a cumplir uno de mis sueños, que era poder ascender a la máxima categoría. Y bueno, salí en el FIFA 24, que no me lo esperaba, pero tuve la suerte, que creo que tiene muy poca gente, de poder jugar con su propio avatar en el juego. Me pareció muy divertido, muy curioso y una cosa que disfruté bastante. Seguí trabajando, fiché por el filial del Espanyol. Vine a Barcelona y tuve un par de temporadas también con ellas. Y, bueno, actualmente Balanceadas un nuevo objetivo, Queens League y con muchísimas ganas”.

Un recorrido que le ha llevado a madurar en todos los aspectos, primero con el paso por Granada, cerca de casa y luego el salto hasta Barcelona: “Sí que fue un poco más duro, más complejo, porque claro, ya te plantas en que estás a una distancia bastante considerable. Como todos los inicios, bastante duros. Pero bien, tuve suerte de que caí en el Español B, un equipo en el que me acogieron muy bien”.

Una lesión muy joven que le hizo madurar

Es imposible no acordarnos de la dura lesión que tuvo en enero de 2020 jugando en la Unión Deportiva Antequera con su fractura de tibia y peroné, algo que le hizo madurar. “Yo creo que Vero Portillo se rompió la pierna siendo una niña, y se recuperó y cuando volvió, ya era una mujer. Es un cambio de madurez. Cuando te enfrentas a una situación así, tan joven, bueno, tienes muchas dificultades, pasas por mucho dolor, pero al final me recuperé bien. Tuve la suerte de que la UD me apoyó en todo momento. Mi familia estuvo ahí, tuve una buena recuperación, también era muy joven, entonces, soldó todo bien. El trabajo que hicieron con mi pierna, tanto traumatólogo como médico, fue increíble. Tuve muchísima suerte, desde aquí quiero agradecer a todo el mundo que participó en la recuperación y estuvo apoyándome porque fueron momentos muy duros, muy difíciles, pero bueno, con ayuda de todos y aportando, salimos para adelante y bien, muy contenta. Es verdad que después tuve una recaída de la tibia en una de mis temporadas del Granada, que fue una lesión menor, fue una fisura en la misma tibia que me rompí y eso hizo que me costase un poco más recuperarme”. Dos lesiones para las que “he necesitado mucho apoyo y sobre todo mucha, mucha cabeza y mente fría siempre”.

Aunque tuvo esa recaída, define muy bien sus temporadas en Granada: “Las mejores temporadas de mi vida. Es verdad que di un paso grande en ese momento porque era alejarme de mi familia, entre comillas porque no era tan lejos, pero para mí fue un paso grande llegar a un equipo nuevo con gente nueva. Que era también la primera vez que he pasado porque en Antequera estaba muy arropada por mis compañeras. Ya me conocían, llevaba muchísimo tiempo allí y era muy fácil hacerlo todo con ellas. Lo mismo he tenido mucha suerte en Granada. También tanto mis compañeras como los cuerpos técnicos que he ido teniendo a lo largo de estas tres temporadas han sido increíbles. He tenido mucho apoyo, siempre me han transmitido mucha confianza y para Granada sólo tengo palabras buenas. Y ojalá poder volver en un futuro y disfrutar del fútbol otra vez con ellas porque a nivel futbolístico, digo, para mí, las tres mejores temporadas de mi carrera”.

Después dio el salto al Español B, con una Vero más madura “ya sabía lo que era estar fuera de casa, que sabía lo que era estar en un equipo distinto al que ha jugado siempre con compañeras nuevas. Y al final los resultados se dieron. Conseguimos lo que pretendíamos porque Español venía esa temporada de defender la Tercera RFEF. Y bueno, cuando me fichan a mí se me plantea cómo un proyecto que se está preparando para la vuelta a la Segunda RFEF. Al final, una satisfacción enorme de decir lo hemos conseguido, hemos devuelto al equipo donde tiene que estar y ahora a seguir trabajando para llevarlo a lo más alto”.

Y ahora un nuevo reto por delante, la Queens League, una liga totalmente distinta: “El espacio es mucho más reducido, hay menos jugadores y tiene muchas variantes. No todo el tiempo se juega 7 contra 7, es decir, tiene varias variantes. Al principio pueden empezar 1 contra 1, 2 contra 2. Cada 30 segundos se va incorporando una jugadora. Son dinámicas muy distintas”; donde además todo es muy intenso “porque al ser espacio reducido tienes que ir a todo gas constantemente, pero también muy, muy divertido. Entonces, son distintos. En ambos me los paso muy bien, muy bien, pero son muy, muy diferentes”.

Y a partir de aquí… “ahora empieza la semana top, la semana de competición y si todo va bien, espero que estemos compitiendo hasta el domingo. Después de esto, el futuro todavía no se sabe. Estamos trabajando tanto yo como José María, mi representante, de cara a la temporada que viene, barajaremos todas las opciones posibles y cuál se adapta mejor a las necesidades que tenga en estos momentos y a ver qué va saliendo, a ver qué hay”. (Al final, Balanceadas llegó hasta los cuartos de final de la competición).

Repasamos sus orígenes en Antequera

A sus 25 años le preguntamos si recuerda con cuántos años empezó a dar patadas a un balón: “El culpable de todo esto es mi padre que iba a jugar. Yo te diría que 4 ó 5 años, como mucho, él iba a jugar y yo tenía una pelota y después él se ponía conmigo. Entonces, claro, al final es algo que gusta porque no sé qué tiene el fútbol que es adictivo. Desde que te ponen el balón en los pies, algo tiene que por mucho que te lesiones, por mucho que te surjan imprevistos, dificultades, al final acaba volviendo porque uno siempre vuelve donde es feliz y yo con un balón en las piernas soy la más feliz del mundo”.

Se formó en la Escuela Municipal de Fútbol, pasó por el Antequera en su sección femenina para luego ya incorporarse a la Unión Deportiva Antequera cuando se fundó. Ha visto durante todo este tiempo evolucionar el fútbol femenino y el salto que ha dado hoy día: “Ha dado un salto impresionante. Yo empecé jugando en la Escuela de Antequera con todos chicos. Alguna vez había otras chicas por ahí, pero siempre era un montón de chicos y yo. Ahora tú llegas a un campo y los clubes tienen su apartado femenino y su apartado masculino, su escuela masculina, su escuela femenina”.

Y eso ha ayudado también a que se tengan referentes de fútbol femenino para todos, niños y niñas, se escucha a muchos chicos decir “mi jugadora favorita es Alexia Putellas. Mi equipo favorito es el Barça. Me gusta mucho Lola Gallardo del Atlético de Madrid. Eso antiguamente no se veía. Eran chicas que jugaban a fútbol, que tenían referentes masculinos. Ahora son chicos que juegan a fútbol, que tienen referentes femeninos. Entonces es un cambio enorme, aparte que tenemos la suerte de poder disfrutar de futbolistas a nivel mundial, españolas que son increíbles”.

Queremos ir terminado, y le pedimos que dé un salto en el tiempo y se encuentre cara a cara con la Vero Portillo que comenzaba a jugar en la Escuela de Antequera, ¿qué le diría?: “Que nunca deje a su amigo, que siga con el balón en los pies, que va a conseguir muchas cosas, que va a ser referente de muchas personas, aunque ella no lo sepa todavía, que siga trabajando duro, que nunca tire la toalla a pesar de las dificultades. Y que siga con un balón en los pies sonriendo, como lo hace siempre, que llegará lejos”.

Y para los niños que se forman como ella hizo un día: “Que nunca pierdan su niño interior, que sigan jugando como si estuviesen jugando con sus compañeros en el cole, en su equipo de fútbol, que sonrían. Y sobre todo, que el fútbol es un juego y que disfruten, que por mucha competición que haya, al final el que más disfruta es el que mejor compite”.

Sabias palabras de lo aprendido en estos años. Antes de acabar nos deja un último mensaje para toda la ciudad: “Siempre llevaré a Antequera donde vaya y la dejaré lo más alto posible”. Ya lo haces Vero, ya lo haces… y lo que le queda.

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