sábado 20 julio 2024
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El pregón como literatura urbana

Justo 35 años después de que lo hiciera históricamente su padre, la reciente designación de Pablo Guerrero como autor del Pregón de Semana Santa para el año 2025 sólo puede ser motivo de completa satisfacción para todo antequerano comprometido con la cultura y con su ciudad. Su enorme conocimiento de nuestras tradiciones cofrades, su pasión por Antequera y su sobresaliente talento para la escritura y la comunicación configuran su futuro pregón no como un hermético ejercicio de endogámica exaltación cofrade sino como una verdadera pieza de literatura urbana descriptiva y perfiladora de nuestra identidad a través de la plasmación de profundos sentimientos nacidos en nuestras tradiciones, nuestro arte y nuestras calles.

La humilde función del arquitecto que suscribe estas palabras, aunque sólo pueda circunscribirse al ámbito de la creación de formas edificadas, tiene siempre cómo última y sublime aspiración la de creación de verdadera ciudad, es decir, de que, en esas formas creadas, el espíritu humano anide y se redefina generando un continuo indivisible. El arte, la reflexión, la literatura, –entre otras–, son magníficas herramientas que posibilitan insuflar vida y espíritu a lo que sólo serían frías formas.

Cuenta Vargas Llosa que, cuando ilusionado viajó por primera vez a Dublín, buscando los ambientes que había saboreado en la lectura de Joyce, entendió con inocente amargura que el escenario de Ulises no era tan sólo la realidad física que paseaba: la verdadera Dublín era el continuo indivisible de sus calles observadas bajo el enriquecedor prisma cultural del titánico relato acontecido el 16 de junio.

La aspiración de un arquitecto que crea formas físicas, –y la de cualquier comprometido con la belleza del espíritu humano–, no es sino cargar de significado la formas, los objetos y las miradas. Son los artistas los que otorgan esta suprema dimensión y configuran y caracterizan la ciudad.

En Dublín celebran con orgullo su bloomsday este domingo. No es para menos pues su ciudad aparece enaltecida, configurada y humanizada. En Antequera es necesario que tengamos presente que, formas literarias como los pregones y piezas concretas, delicadas y profundas como creará el señor Guerrero, son ejercicios de configuración y definición de nuestra identidad, de construir más Antequera, al observarla bajo la sapiente, doliente, culta e implicada mirada de nuestro pregonero de 2025. La Antequera del siglo XXI se enriquece, se engrandece, se caracteriza y se configura un poco más con la literatura que nos regalará Pablo Guerrero. El pregonero del año 90 no podría estar más orgulloso.

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