¡Cuántas veces se oye esta oración a lo largo de esa procesión! ¡Cuántas veces en la vida, nos encontramos con la cercanía de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en el Sacramento del Altar! Los cristianos recibimos con gozo a Jesús que se parte y entrega por nosotros cada día, en cada Eucaristía. Para nuestra cabeza y corazón, ponemos forma humana al que siendo Dios, se hizo hombre. Y en esa forma humana lo visualizamos. En mí, sin duda en el Señor del Rescate.
Pero, cuando miramos hacia adentro, cuando miramos al corazón, no es sino a través de la Eucaristía donde con plenitud nos unimos al Cuerpo de Cristo. Y ahí ya la forma humana, queda relegada a un segundo puesto, ya que es el mismo Dios entregado en el sacrificio de la comunión del que participamos en cada comunión, en cada Eucaristía. El día del Corpus Christi, es un día muy importante, muchos niños vuelven a la Eucaristía con sus mejores galas, ofreciendo su inocencia y su alegría, para que los mayores nos contagiemos de ese soplo del Espíritu y nos dejemos llenar de la Esperanza del Amor.
Para este hermano vuestro, este día es sin duda, una plegaria de alabanza a Dios, a Dios Eucaristía, con nuestras limitaciones, con nuestra voluntad. Ojalá nos dejemos llenar de la infinita misericordia del que se entregó para salvación del hombre en la fracción del pan. Animo a todo el mundo a participar de la procesión de las procesiones, acompañando y rezando. Engalanando las calles por donde va a pasar el Santísimo Sacramento del Altar, una agradable mañana de un domingo, en la que la Iglesia nos llama a participar de un rato de oración procesionada, en donde se dan la mano los pobres, a través de Cáritas y donde tenemos la oportunidad de mostrar nuestra fraternidad y donde poder compartir la Eucaristía. Don y regalo de Dios vivo. Sea para siempre Bendito y Alabado.