Estoy invitada como público a una mesa redonda donde voy a encontrar periodistas de primer nivel. Y previamente, me muevo entre la ilusión, inquietud y el deseo de aprovechar cada palabra que me puedan regalar. Al mismo tiempo he de hacer criba mentalmente para acomodar en mi interior las coincidencias en el pensamiento y formas de ver la vida. Y también un total respeto a las ideas que sean discordantes o que me produzcan indiferencia.
Aunque esto último parece casi imposible. La influencia de los medios de comunicación es tan enorme que es capaz de destituir presidentes, incluso en un país tan poderoso como EE UU, encaminar las encuestas de opinión, el comportamiento ciudadano y hacer desaparecer un partido del mapa por la corrupción, como parece que va en picado el que se encuentra en estos momentos gobernando. Cierto que el periodismo está para informar, y es muy difícil hacer objetivo lo que subjetivamente nos atañe.
De ahí que cada periódico tenga un público y respire de distinta manera e incluso, siendo similares en sus posturas y lectores, la misma noticia no llega a la ciudadanía con el mismo enfoque. Que trabajan con ética y rigor, no cabe la menor duda. Pero adjetivar delante o detrás, intercambiar una condicional o dejar la frase inacabada crea todo tipo de conjeturas en quienes tienen la última opinión. Además la competencia en la prensa escrita es feroz por ir reduciendo su influencia a favor de las nuevas tecnologías.
Para un cierto periódico, Pablo Iglesias se ha comprado un chalecito, derecho de cualquier hijo de vecino de esta España nuestra. Otro medio dirá “el lujazo de casa del podemita Iglesias con lo bien que predica a los desfavorecidos”. Y a un tercero le importa un comino porque no quiere estar alineados con ninguna de esas dos posturas, va de objetivo y este tema no se presta a ello.Los ERES en Andalucía se han visto nublados, con todo lo que conlleva de mala política, por los casos de corrupción del PP, que hay para largo.
Pero lo que los periódicos han callado de los Eres, ha salido de labios de la jueza Alaya, que manifiesta haber tenido presiones del PSOE y del PP.Y yo me pregunto ¿calla la Prensa cuando puede ir en línea discordante con sus intereses económicos?




