Hoy no voy a hablar de Política, ni del interminable culebrón Ayuntamiento-Junta, ni de Economía, tampoco de los Dólmenes, ni tan siquiera de la Real Feria de Agosto que se avecina en nuestra querida ciudad.
Hace unos días, dando una caminata por el Polígono Industrial de Antequera, me encontré con una de esas imágenes que a uno se le quedan grabadas en la mente. Un perro, que bien podría ser el suyo, caminaba casi desesperado por la carretera, perdido, desorientado.
Quién sabe, quizá es uno de esos animales de compañía que cada verano es abandonado por sus dueños, por cualquier razón que mi mente no consigue entender.
Según dicen por ahí, el verano es bastante “malo” para estos animalitos, ya que las familias se van de vacaciones y no tienen nada mejor que hacer que abandonarlos (o tirarlos por una verja, tal y como vi hace unos días en la televisión).
Otra de las razones, explican, es la crisis económica, que asfixia los bolsillos de los dueños y las mascotas son las más perjudicadas. Sin embargo, los casos de abandono ocurren con demasiada frecuencia y todavía más en verano. Aún estamos a tiempo de poder parar esta lacra y conseguir que estos animales tengan un hogar digno donde poder vivir, sin temor a que algún día su “querido” dueño se canse de ellos y los deje en cualquier lugar.
Reflexionemos sobre qué podemos hacer, no permitamos que el año que viene vuelva a ocurrir lo mismo. Un animal no es un juguete.