miércoles 15 abril 2026
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Tres generaciones dejando los espárragos a la Virgen de los Dolores cada Jueves Santo en Antequera

Seguramente se habrá preguntado por qué y por quién aparece un manojo de espárragos a los pies de la Virgen de los Dolores de Antequera. Pues parte de la familia García, que durante tres generaciones así lo hicieron posible. Hoy nos lo comparten los nietos, pero antes fueron sus padres y abuelos. Hablamos con Trinidad y José García Varo.

Cada Jueves Santo amanece un puñado de espárragos junto a la Virgen de Belén con el misterio de quién los deja. El origen: una ofrenda por una buena cosecha en el campo antequerano. Para este especial entrevistamos a Trinidad y José García Varo, que junto a sus hermanos Juan Miguel y Mari Carmen son los hijos y nietos de quienes empezaron y mantuvieron antes esta tradición hasta nuestros días. En los últimos tiempos, Joaquín Rubio la fue manteniendo y este año… se esperará obre de nuevo el “milagro”.

Todo empezó con Juan García López y Trinidad López Martín, matrimonio que tenía mucha relación con la iglesia clarisa y que luego mantuvieron su hijo José García López y su esposa Dolores Varo Cruz. José García López fue hermanaco del Cristo Caído, cuyos hijos José y Juan Miguel, también fueron hermanacos y más tarde, José fue hermano mayor de insignia del Señor Atado a la Columna y Juan Miguel, del Caído.

Una familia relacionada con el campo, la ganadería y la construcción. “Mi abuelo era una persona muy religiosa, creo que fue por una promesa que le hizo a la Virgen de los Dolores. Entonces, en vez de llevarle flores, abogó por los espárragos. Y como misterio, aparecen cada mañana antes de la procesión desde entonces”. Nos cuentan que aparecían en un cubo con agua unos días antes, en las puertas de la iglesia.

Su familia vivía frente a la iglesia en la misma calle Belén, esquina con la Cuesta Merino, la tribuna donde se presencia la salida multitudinaria de la Cofradía de los Dolores. “Era una casa muy grande y allí nos fuimos a vivir toda la familia”. ¿Qué tipo de espárragos son los que le dejan?: “Trigueros, trigueros y del campo de Antequera, donde los recogían”. Una promesa de su abuelo, que la mantuvo su padre y la han mantenido ustedes. “Sin saber por qué, porque ya era tradición en casa y era mantener vivo su recuerdo”. Estar en frente sería ver el ir y venir de la cofradía. “En casa era llegar esta época y ver horquillas, almohadillas, la túnica negra bordada, el pañuelo blanco y la cuerda para amarrar”.

La Virgen de los Dolores
para su familia
Para ustedes, la Virgen de los Dolores, ¿qué significa? “Nos hemos criado con Ella, vivíamos en la casa de enfrente, así que imagina lo que era poder verla siempre que salíamos de casa”. Cuéntenos algo de la Virgen de los Dolores, de las procesiones de hace 40, 50 años. “Hablar de Dolores es hacerlo del Jueves Santo y de su barrio, el de Santiago. El barrio siempre se ha volcado con su cofradía”. ¿Y cómo lo viven hoy? “Por las mañanas, nos vamos a visitar la iglesia de Belén, y después todas las demás”.

Son ustedes, la tercera generación manteniendo esa tradición, ¿hay cuarta preparada? Hay alguien ahí que puede mantenerla, porque parece que llevan unos años con ayuda externa. “De momento, no; pero queremos”. “El nieto de Juan, apunta maneras”.

Una curiosidad, ¿qué pasaba con los espárragos al terminar la procesión? “Estando yo se recogía y se repartían entre los hermanacos”. Pero antes, la vega. ¿Cómo era? “Para el hermano mayor, un susto, tenías que ir más adelante corriendo y como hermanaco, tienes que correr esas cuestas llenas de gente, con lo empinadas que son. Ahora está todo más separado, pero antes a mí me daba…”. Los que saben lo que es, lo entienden. Aquí el testimonio de una promesa que terminó en tradición viva de un barrio.

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